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Exigimos políticas contra el feminicidio

Exigimos políticas contra el feminicidio

No escribiré estadísticas. Este es una historia personal de encuentros cercanos con el sufrimiento. 

 Una noche, cuando aún era  niña, escuché a una mujer llorando con tal intensidad y tristeza que recordar su llanto aún me produce desasosiego. A la mañana siguiente, por la conversación de los mayores, me enteré de que esa vecina fue golpeada por un hombre.

 ¿Los hombres golpean a las mujeres? Archivé esa pregunta en mi cabeza confundida. La vida se encargaría de responderme.

 Tendría yo unos 14 ó 15 años cuando, en una calle de mi pueblo,  vi como un hombre arrastraba a una mujer, mientras ella lloraba y suplicaba piedad a su verdugo. Lo grave es que pocos intentaron ayudarla, había una atmósfera de justificación del agresor.

 De adulta, como periodista, me ha tocado escribir sobre varios casos de violencia doméstica, incluso de feminicidios, pero no les hablaré de mi trabajo profesional. No. Otra vez quiero hacer referencia a casos cercanos, a episodios de dolor que me tocan, porque he visto de cerca las lágrimas de las agredidas y sus familias.

 Les diré que hace algunos años una mujer de una familia muy querida  fue asesinada por su compañero, quien se suicidó minutos después. Lo que más recuerdo de aquel drama son los ojos perdidos de una niña incapaz de comprender el horror.

 Antes de esa muerte, en el edificio donde resido, una mujer fue salvajemente golpeada por su marido, mientras una niña lloraba y gritaba para que parara el abuso. Gracias a la intervención de los vecinos aquello no acabó con un entierro, al menos hasta donde sé, porque la pareja finalmente abandonó el barrio.

 Esta tragedia no para. En los últimos dos años, he vivido de cerca los casos de varias amigas golpeadas por sus maridos.

 Escribo en primera persona porque este tema nos ha tocado de cerca a  muchos dominicanos. No se trata del dolor de mujeres desconocidas. Se trata de salvar a la hermana, a la amiga, a la vecina, a la tía, a la madre o, quien sabe, a nosotras mismas.

 ¿Y tú, tienes o no tu particular historia de encuentros con el dolor de mujeres agredidas? ¿Cuándo exigiremos políticas públicas serias y eficientes para ayudar a nuestras parientes, amigas y vecinas?

Pespetiva

No se trata del dolor de mujeres desconocidas. Se trata de salvar a la hermana”

El Nacional

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