En marzo de 2023, escribí un artículo de 610 palabras, publicado en esta sección, para explicar que lechosa se escribe con S, como lactosa, afrentosa y celosa. El ejercicio de hoy es similar, 611 palabras, para repetir que el nombre de personas es Gabriel y no de otro modo que suena parecido.
Hace unos días observé, con el consiguiente asombro, como una periodista, en un programa de panel, llamaba a otro participante por “Grabiel”. Y lo repitió tanto que comencé a presumir que ese fuera el nombre de la persona, porque así lo habría declarado su padre o su madre o un escribiente aburrado lo inscribió así no obstante habérsele dictado el nombre en su real forma: Gabriel.
Sorprende que queden personas, graduadas universitarias, incluso, que trastocan las letras de la primera silaba de ese significativo nombre además de muy divulgado por las repetidas historias bíblicas a través de las cuales se ha insertado en nuestra cultura, hispana y latina. Ese fenómeno se llama metátesis y ocurre en otros casos como “naide” en vez de nadie o “enjaguar” en lugar de enjuagar.
Cuando escuchamos a alguien hablar así surgen preguntas como la siguiente: ¿Es que nunca esa persona oyó la historia de las visitas del arcángel Gabriel como mensajero del Altísimo? Gabriel es uno de los arcángeles más importantes, en el cristianismo y en otras religiones.
De Gabriel se valió Dios Padre para anunciar acontecimientos fundamentales como el nacimiento de Jesús a su madre, la Virgen María, y el de Juan el Bautista a Zacarías, su padre. Veamos lo escrito: “El Arcángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José; el nombre de la virgen era María. Y el Ángel entró en su casa y la saludó diciendo, ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’. Y al oír esas palabras ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podría significar ese saludo. Y el Ángel Gabriel le vuelve a decir: ‘No temas, María, porque Dios te ha favorecido; concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús’. (Lc. 1, 26-31)

Gabriel se presentó también a Zacarías, un sacerdote del templo, a quien anunció que su esposa pariría un hijo, no obstante su edad.
Zacarías dudó y el ángel respondió: “Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo” (Lucas, 1,19-25).
Un ciudadano medianamente ilustrado, si es dominicano, sabrá que un historiador, autor del “Compendio de la Historia de Santo Domingo”, en cuatro tomos, es considerado el padre de la historiografía nacional. Se aprecia, además, su apego a la defensa de la soberanía nacional y su devoción por el ideal duartiano. Se llamó José Gabriel García (1834 -1910).
En Aracataca, Colombia, nació Gabriel García Márquez (1927- 2014), brillante novelista, cuentista y periodista.
También escribió narrativa de no ficción, discursos, reportajes, críticas cinematográficas y memorias. Se considera el más notable novelista en lengua española después de Miguel de Cervantes.
También mujeres han sido llamadas Gabriela. Una de ellas nació en Chile. Gabriela Mistral (1889-1957) es quizá la mujer más sobresaliente de la literatura hispanoamericana. Recibió el Premio Nobel en 1945, el primero otorgado a Latinoamérica.
Basta leer la portada de un libro de estos autores para inferir y entender que el nombre es Gabriel, como el ángel del Señor.