PRENSA ASOCIADA.- General Motors Corp. anunció en la semana que pondría fin a su contrato publicitario con Tiger Woods, el cual se mantuvo vigente durante nueve años.
Y con ello, muchos deportistas sintieron quizás como si estuviera a punto de arrollarlos un automóvil, el de la crisis económica que traería épocas difíciles incluso para las luminarias.
El divorcio, anunciado como un acuerdo mutuo entre una celebridad que no necesita realmente el trabajo en los anuncios o actos de GM, y una empresa que ahora requiere ahorrar cada centavo, fue otra muestra sobre cuán grave ha sido el deterioro de la economía.
Woods es el deportista con la imagen mejor comercializada en el mundo, lo que le redituaba unos 100 millones de dólares anuales en ingresos por publicitar productos. Si su acuerdo con una de las empresas que más dinero inyectaba al deporte se ha terminado, algunos expertos se preguntan si algún convenio semejante está a salvo ante la crisis actual.

