Opinión

Grandes  y pequeños proyectos

Grandes  y pequeños proyectos

La aspiración de cualquier nación desarrollada o subdesarrollada es poder ejecutar los proyectos más ambiciosos, mejor conocidos como mega-proyectos. Es un derecho legítimo de los pueblos.

Desde luego, que poner en marcha un mega-proyecto significa tener a mano el presupuesto y los recursos indispensables para su terminación. Es inconcebible y fuera de toda racionalidad que una nación preñada de necesidades y con recursos muy limitados se embarque en la construcción de obras descomunales en vez de destinar lo poco que tiene en la ejecución de pequeños y medianos proyectos.

Del discurso pronunciado este lunes por el doctor Leonel Fernández, honorable presidente de la República, y por lo que está a la vista de todos, se sabe que nuestro país está inmerso en una crisis económica muy difícil, por una combinación tanto de factores endógenos como exógenos.

En el ámbito local, nuestra economía padece de un déficit fiscal, lo que quiere decir que los gastos están por encima de los ingresos.

Enfrentamos también un déficit cuasi-fiscal, proveniente principalmente de la quiebra de Baninter y las compensaciones que se hicieron a los ahorrantes y accionistas de esa entidad bancaria. A esto hay que agregarle el llamado déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, monto del que no se conoce una cifra confiable.

Hay otras deudas pendientes, entre las cuales se cuentan las acreencias que tienen las empresas generadoras de energía, la deuda externa y la deuda pública interna.

El panorama hacia el exterior no puede ser más desalentador. Nuestro principal socio comercial, lEstados Unidos de Norteamérica, es la causa y el centro de la mayor crisis económica y financiera desde el año 1929, con la agravante de que esta crisis ha alcanzado una dimensión universal.

La realidad obliga al doctor Leonel Fernández a concentrar sus mayores esfuerzos en dirección a comprometerse con la ejecución de las obras pequeñas y medianas, distribuidas con criterio de equidad en todo el territorio nacional.

Son muchas las comunidades que carecen de obras  elementales como  micro-acueductos,  pequeñas hidroeléctricas, letrinas, caminos vecinales de corta extensión y escuelitas que servirían para sustituir las ranchetas que sirven de aulas.

El padre Rogelio Cruz ha iniciado un modelo de viviendas para familias muy pobres en Bonao, provincia Monseñor Nouel, que pueden ser  acogidas por el gobierno, de forma que se pueda paliar la falta de techo en las aéreas rurales del país. El costo de las viviendas oscila entre 150 y 200 mil pesos, por supuesto con el aporte del solar de parte de los beneficiarios.

La desventaja de los micro-proyectos frente a los mega-proyectos, es que, en los primeros no hay alpiste, y para mucho funcionarios estatales y municipales, eso es  condición sine qua non.

priamohmp@hotmail.com

El Nacional

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