El pasado domingo, miles de maeños y de otras localidades de la Valverde, realizaron una gran marcha que recorrió gran parte de la periferia de la cabecera del municipio reclamando enérgicamente la deportación de los haitianos ilegales de la demarcación, pues no soportan más sus actos vandálicos y criminales que sacuden a ese pueblo, y mantienen en vilo a sus ciudadanos que siempre están entregados a jornadas laborales en la producción de bienes y servicios.
Los habitantes de Santiago tienen varios años luchando contra la inmigración haitiana, llegando a empoderarse al extremo de llegar a expatriar a decenas de indocumentados utilizando autobuses, pagados con sus propios recursos ante la indiferencia de las autoridades de aplicar la ley contra aquellos que carecen de un status legal para residir en nuestro territorio.
La actitud patriótica de los santiagueros y los maeños debe ser emulada por otros pueblos, dado que ningún gobierno ha tenido la voluntad política de hacerle frente a la invasión pacífica de los haitianos ilegales que humillan y matan a muchos dominicanos, sin ningún régimen de consecuencias, toda vez que huyen hacia su país cuando cometen crímenes y delitos.
Las comunidades de Higuey están sufriendo penosas calamidades por una inmensa cantidad de haitianos que controlan los trabajos informales en las zonas turísticas, y reaccionan con violencia cuando un dominicano trata de incursionar, con todo su derecho, en algún proyecto para ganarse su sustento, siendo atropellado por las huestes de estos malandrines, refugiados en favelas donde ellos son ley, batuta y constitución.
El pueblo de Mao esta preñado de historias en defensa de la República. En el año l916, cuando el país fue invadido por tropas de Estados Unidos, un grupo de patriotas compuesto por 15 personas embosco’ a un convoy yanqui en La Barranquita, próximo al cruce de Guayacanes, infligiendo una derrota utilizando hileras de abejas almacenadas en envases, los cuales reventaron al paso de los soldados gringos que sufrieron múltiples picaduras y luego fueron rematados a tiros, logrando una gran victoria contra los intrusos.
Por: Hugo A. Ysalguez
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