Opinión

¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

Los múltiples problemas que afrontamos diariamente los dominicanos nos han hecho perder nuestra capacidad de asombro. No hay un día en que los medios de comunicación no registren hechos ominosos  del crimen organizado, y que no se planteen temas como los apagones, la falta de agua, la carencia de escuelas, la existencia de basurales en todas las ciudades y sus localidades vecinas, la precaria situación de los hospitales y, en fin, problemas que parecen no tener solución.

Hoy nos encontramos con una noticia  sorprendente: el país enviará tropas a Haití, supuestamente para fortalecer a los ocupantes militares de ese país que están allí bajo la sombrilla de las Naciones Unidas.

Creo que por razones históricas, el paso es potencialmente peligroso. Los haitianos respetan más a los militares norteamericanos que a los de cualquier  país.

En cuanto a los apagones, uno queda en una especie de limbo al saber han sido contratados técnicos y administradores chilenos para trabajar en la administración de las EDES, como si en el país no existiera personal capacitado. Pero, además, eso no garantiza la normalidad del servicio eléctrico, pues los apagones han aumentado, igual que la tarifa eléctrica.

Muchos empresarios se han visto en la necesidad de apelar a los paneles solares, desconectándose de las redes del sistema. El problema es que los microempresarios, ni las familias pueden darse ese lujo.

El crimen organizado ha llegado a tal punto que ni  la Policía puede controlarlo.

En cuanto a  la basura, los  parecen ignorar que la acumulación de desperdicios es una amenaza para la salud y dispara los gastos en esa área.

Frente a este panorama tan sombrío que vivimos, uno se pregunta hasta qué punto serán atraídos los potenciales inversionistas para invertir sus capitales en nuestro país.

Es decepcionante que uno no perciba un trabajo firme para buscar soluciones.

La democracia no solamente es concurrir a las urnas cada cuatro o seis años. La democracia es servir al pueblo, satisfacer sus necesidades, respetar su dignidad y hacer valer sus derechos.

El Nacional

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