ANSE-au-PITRE, Haití. Moradores de esta comunidad fronteriza realizaron esta mañana una protesta que paralizó el paso por la frontera y las actividades comerciales y laborales en esa zona. Los manifestantes quemaron gomas, troncos de árboles, lanzaron piedras y botellas, en protesta por las medidas tomadas por la Dirección General de Migración, que prohíbe el acceso de extranjeros sin documentación a República Dominicana. Muchos obreros haitianos que realizan trabajos de construcción en territorio dominicano confrontaron inconvenientes para entrar a Pedernales, debido a que la calle de acceso fue obstruida por los manifestantes que incendiaron neumáticos en la vía.
Esta mañana se suspendió el paso a haitianos y dominicanos que circulan por esa zona. La protesta afectó al consulado dominicano, que tuvo que paralizar sus labores. Tampoco pudo pasar un grupo de dominicanos que trabaja en la construcción de un acueducto en esa comunidad haitiana.
El Consulado suspendió sus labores hasta tanto los protestantes haitianos desistan de la huelga, en rechazo a las medidas migratorias en República Dominicana.
La protesta de los residentes de esta comunidad haitiana, impidió el paso al cónsul dominicano y el personal consular, el personal que labora en la construcción de un acueducto en esta comunidad provenientes todos de la común cabecera de pedernales.
Colmados que brindan servicio en los límites de la división Haití y Dominicana cerraron sus puertas y no por temor a represalias, sino porque según alegan los propietarios con el cierre por parte de los haitianos del paso hacia el territorio dominicano, no tienen clientes a los venderles.
El cónsul Francisco Alberto Jiménez Sena, indico que el consulado permanecerá sin laborar por razones de seguridad, al tiempo que aclaró que las medidas asumidas por residentes Haití, se toman por protesta contra medidas de Migración que nada tienen que ver con el consulado.
En ese sentido el cónsul dominicano en esta nación vecina de Anse-au-Pitre, indicó que las medidas tomadas por Migración son correctas y que los países tienen que organizarse para poder establecer responsabilidades de sus actuaciones.
Sin embargo, entiende que tanto la comunidad de Anse-au-Pitre, Haití, como la nación vecina, han vivido por décadas en armonía, sin conflictos lamentables y bajo el mejor clima de paz, que ningún pueblo fronterizo puede exhibir.

