Opinión

Incongruencias en la Ley 37-10

Incongruencias en la Ley 37-10

He leído más de una vez, la Ley  37-10 y el reglamento elaborado por la  Junta Central Electoral. Estos documentos son confusos, y el reglamento, llamado a facilitar la aplicación, lejos de lograrlo, hace más difícil su comprensión, por lo abultado y superabundante.

Uno de los considerandos de la ley, dice: “Que el espíritu de la Constitución de la República es el de posibilitar la representación congresional de aquellas agrupaciones políticas que participen en el proceso electoral y que por su votación con respecto a otras no pueden alcanzar escaños de la Cámara de Diputados”.

El entramado de la citada Ley, sin embargo, parece dificultar la intención primaria del legislador, al establecer el 1% de los votos válidos emitidos, como requisito para que los partidos emergentes puedan optar por  una diputación. Las votaciones últimas, plantean claramente, lo difícil que resulta para los partidos minoritarios,  obtener el porcentaje señalado y poder participar en la competición por los diputados nacionales.

Participar aliados a los grandes, empeora la situación de los pequeños partidos, porque, al considerar la Ley 37-10, que las alianzas serán tratadas como un solo partido, y esas alianzas,  casi seguro, ganan alguna diputación, los partidos minoritarios pierden el derecho a las diputaciones nacionales.

Pero la peor parte de la bendita ley, aparece, cuando el número de diputaciones nacionales supera a los partidos que no han alcanzado más del 1% de los votos válidos. En estos casos, en  desconocimiento  de lo que preconiza la ley, son los grandes partidos los que terminan engulléndose  las diputaciones nacionales excedentes.

Creo que la celeridad con que se elaboró y promulgó la Ley 37-10, hizo que el Reglamento, heredara sus vicios. De ahí la confusión y hasta las incongruencias.

No se trata de nada nuevo, así hemos actuado a lo largo de  la historia republicana. La esperanza es que los partidos minoritarios se pongan de acuerdo para reclamar sus derechos y, antes de las elecciones del 2012, puedan reajustar no solamente la ley que regula las diputaciones nacionales, sino el amasijo de disposiciones contrarias al surgimiento de nuevos proyectos políticos.

Las diputaciones nacionales por acumulación de votos, son sólo una estratagema más, a favor de los grandes partidos.

Debo aclarar que estas cuartillas no tienen otro interés, que darle contenido a la democracia dominicana.

El Nacional

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