GUADALAJARA. La lección de pintura es una de las más elaboradas historias del cine chileno actual, en cuya co-producción con México se revela un compromiso con el arte a su más elevado nivel y ha generado respeto entre directores, público y miembros de la industria asistentes a la versión XXVI del Festival de Cine de Guadalajara. Su trama captura la atención desde su primera escena y el relato en primer persona del dueño de una droguería (farmacia) en una pequeña comarca rural en el Chile de los Años 70´s, pintor aficionado y frustrado por no poder desarrollar ese talento, descubre el talento prodigioso un niño para la pintura y que pudo haber sido un genio mayor de la pintura universal, de no haber sido secuestrado por militares el 11 de septiembre cuando Augusto Pinochet encabezó el golpe de Estado de 1973.
El director Pablo Perelman acaba de alcanzar su obra más depurada y en la que logra el hecho artístico que supera las coyunturas políticas que le marcaron con muchos años de exilio, para escapar de la dictadura chilena.
Su visión de artista supera la de militante de izquierda, sin olvidar los hechos que hicieron fracasar el experimento del socialismo chileno por vía democrática
Se trata de un cine como arte partiendo de la cotidianidad aparentemente ingenua de la vida social rural de una comunidad que se vio sorprendida por el Golpe de Estado en Chile en 1973.

