La política exterior de los Estados Unidos dirigida por presidente Jimmy Carter durante el periodo (1977-1981) se caracterizó por sus esfuerzos infatigables por encontrar soluciones pacificas a los conflictos internacionales entre los Estados.
Otros de los lineamientos fundamentales de su política diplomática lo constituyó el impulsar el respeto a la democracia, los derechos humanos así como fomentar el desarrollo económico y político de los pueblos de América y el mundo dentro de una convivencia pacífica y civilizada.
Hay que destacar, sin embargo, que el desenvolvimiento de la política exterior de los Estados Unidos para ese momento se desarrolla en un contexto de múltiples tensiones políticas e ideológicas impuestas por un periodo que algunos teóricos de la geopolítica mundial definieron como Guerra Fría.
Es menester decir, que para esa época el mundo estaba dominado por dos potencias: Rusia y los Estados Unidos; quienes se habían alzado con la victoria de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y de inmediato se repartieron el control político y militar de la mayoría de los demás países de la tierra.
Hay que decir, que durante el citado periodo de Guerra Fría los Estados Unidos habían comenzado a implementar para toda América y el mundo un modelo de política exterior de contención del comunismo que implicó violaciones a los derechos humanos, derrocamientos de gobiernos de perfiles comunistas y la propagación de manera masiva de gobiernos de derecha autoritaria y apoyo a las dictaduras.
Dentro de ese proceso tan agresivo y represivo surge entonces el periodo presidencial de Jimmy Carter (1977-1981) quién introduce de inmediato un cambio radical en la política exterior de los Estados Unidos fundamentado en el respecto a los derechos humanos y el repudio a los gobiernos represivos de derecha y a las dictaduras.
¿Obedeció este cambio a una iniciativa presidencial o aún imperativo imperial?
Lo primero que hay que señalar es que, el Departamento de Estado de Estados Unidos al parecer entendió como obligatorio y necesario el término de una estrategia política y diplomática desacreditada y repudiada debido al insostenible rechazo individual y mundial que esta generaba.
Sin embargo, diversos historiadores norteamericanos especialistas en el tema de las relaciones internacionales indican que el nuevo modelo de relaciones exteriores puesto en marcha en el resto del mundo en ese periodo por esa nación del norte no era una iniciativa propia del presidente Carter, sino más bien un imperativo imperial.
Willy Paul Adams, escritor norteamericano y autor del libro Los Estados Unidos de América, en la página 112, afirma que ante la percepción creciente en la opinión pública mundial y el ciudadano norteamericano de que la política exterior desarrollada hasta ese momento por esa nación arruinaba la moral norteamericana al más bajo nivel por lo que optaron por cambiarla.
Adams señala más adelante, en la referida obra que los asesinatos, las torturas, las persecuciones políticas, el espionaje, los golpes de estados, las intervenciones militares y otras diabluras cometidas por los gobiernos autoritarios de derecha, las dictaduras que ellos mismos habían patrocinado desde mediado del siglo XX en todo el mundo, lo condujeron a replantear una recomposición de la política exterior Norteamérica a través del Departamento de Estado Norteamericano.
El presidente Jimmy Carter para sustentar y dar inicio ha este nuevo orden en la política diplomática Norteamérica proclamó en su discurso de toma de posición en el año de 1977: Porque somos libres, nunca podemos ser indiferentes al destino de la libertad en otras partes del mundo, nuestra adhesión a los derechos humanos debe ser absoluto
Y más adelante, agregó, la política exterior deberá estar ligada coherentemente su acción con la palabra y los países del Tercer Mundo debe de apoyársele en su aspiración de garantizarle la justicia y el respeto a los derechos humanos.
Este estilo de política exterior puesta en marcha por el gobierno norteamericano contribuyó asegura el autor del libro al nacimiento de un nuevo aliento para hombres y mujeres valientes, dando origen a la liberación de presos políticos en República Dominicana, Indonesia, Corea del Sur, Siria,
Las Filipinas, entre otras naciones. Esta iniciativa contribuyó, además, a la restauración del vínculo roto entre los Estados Unidos y la gente común de todo el mundo.
Según refiere otro historiador y analista norteamericano de nombre Maldìn Jhones, en el texto Los Estados Unidos de América 1607-1992, este giro en las relaciones internaciones de los Estados Unidos fortaleció el contenido moral de que había carecido durante los años del presidente Richard Nixon.
Dice además, que restauró, de igual forma la posición moral internacional tan erosionada por los acontecimientos en Vietnam, el Gautergueite, el apoyo a las dictaduras, los complots y asesinatos cometidos por la Agencia de Inteligencia Norteamericana (CIA).
(El autor es periodista y tiene un magister en derecho y relaciones internacionales).

