Semana

La política exterior de  Rusia

La política exterior de  Rusia

El año pasado el mundo celebró 65º Aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas.

Desde el punto de vista histórico, es un lapso de tiempo no tan grande, más para un organismo internacional es una edad respetable.

El debate general en el marco del 65º Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU confirmó que en el mundo prácticamente se ha formado el consenso respecto al hecho de que no hay alternativa a la ONU como foro multilateral central que posee el mandato universal y la legitimidad universalmente reconocida mientras que la Organización se adapta exitosamente a nuevas metas y desafíos del mundo actual que se está transformando dinámicamente.

Eso significa que los fundadores de la ONU supieron construir correctamente el fundamento de la organización mundial sentando como bases la filosofía del trabajo común y el principio de las acciones colectivas para solucionar los problemas regionales y globales.

Este potencial, en realidad, ha empezado a realizarse recientemente a medida que el mundo se está liberando del lecho de Procrusto de la “guerra fría”.

En la agenda internacional un lugar cada vez más importante ocupan los desafíos y amenazas transfronterizos que son comunes para todos.

Los mismos atañen tales áreas como el desarme, no proliferación, lucha con el terrorismo, narcotráfico y crimen organizado, arreglo de las crisis regionales, superación de consecuencias de catástrofes naturales y tecnogénicas, cambio climático, garantía del desarrollo sostenible, seguridad alimentaria, erradicación de la pobreza extrema y enfermedades.

La necesidad de buscar unas respuestas solidarias a estos desafíos nos lleva de manera objetiva a la formación de una agenda positiva, unificadora en las relaciones internacionales que se base en la afinidad de intereses nacionales.

La crisis económico-financiera global resultó ser un potente catalizador de estos procesos, coadyuvando a la modernización de todo el sistema de la administración global que se formó en el período de postguerra.

El saneamiento de la situación en el mundo concuerda con los objetivos fundamentales de Rusia que está interesada en crear las condiciones externas favorables para el desarrollo interno integral.

En la Reunión de los Embajadores y Representantes Permanentes de Rusia el 12 de julio de 2010 y en el Mensaje Anual a la Asamblea Federal de Rusia el 30 de noviembre de 2010 el Presidente de Rusia, Dmitry Medvedev, subrayó que la tarea principal de la diplomacia rusa es coadyuvar en todo lo posible a la modernización del país, diversificación de la economía y su transformación en el modelo de desarrollo de innovación y alta tectología, conseguir los resultados concretos y comprensibles para los ciudadanos.

Por supuesto, ante todo, lo vamos a hacer para el bien de nuestro país, mas, al mismo tiempo, estamos dispuestos a la interacción más estrecha con nuestros socios internacionales, los que no son indifirentes respecto a lo que pasa en Rusia.

En general, la modernización otorga a nuestra política exterior y diplomacia unos objetivos claros, comprensibles dentro del país y en el exterior.

La misma nos trae al vasto espacio estratégico en las relaciones internacionales, abriendo horizontes en la política exterior del país en todas las direcciones, nos ayuda a reforzar con hechos nuestra línea orientada a promocionar una agenda internacional positiva. Al mismo tiempo, no renunciamos a los principios fundamentales de nuestra política exterior: tales como pragmatismo, multivectorialidad, apertura, no confrontación; solamente los reajustamos de acuerdo con las exigencias del tiempo.

Actualmente se trata de convertir Rusia en el “proveedor del desarrollo” a escala global y en lo  que se refiere a la solución de los problemas globales.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación