LA ROMANA. La familia deportiva de esta ciudad elevó el domingo a la cima más alta a uno de sus hijos más encumbrados. Y Simón Alfonso Pemberton devolvió el gesto con la exquisita narración de una de las carreras de caballos que durante una icónica trayectoria lo catapultó al estrellato de las narraciones hípicas en los hipódromos Perla Antillana y el posteriormente V Centenario.
Sin lugar a dudas, el más aclamado y el único que levantó de sus asientos a toda la concurrencia, a Simón Alfonso lo convirtieron en un Profeta de la provincia que lo trajo al mundo hace 85 años en el sector de Buena Vista.
El hombre que hizo de las narraciones de las carreras de caballos un sacerdocio y se convirtió en un ícono del hipismo nacional, fue inmortalizado como propulsor.
A pesar de haber practicado béisbol en su juventud, Simón se inclinó por la hípica al visitar en una ocasión el Hipódromo Perla Antillana en el año de 1946. Inició su carrera como locutor, cronista deportivo y narrador en el año 1957, escribiendo a partir de ahí una gloriosa carrera como narrador con la frase icónica en toda la nación “A Correr Fanáticos”.
El domingo, Pemberton no puso “A Correr Fanáticos”. Más bien, los hizo saltar de sus asientos, emocionados, cuando el veterano de mente lúcida, limpio timbre y exquisita voz, narró una de los cientos o miles de carreras que lo inmortalizaron con el mejor de todos los tiempos y uno de más grandes narradores hípicos de la región.
“Ha sido un gesto muy bonito el que me han hecho hoy. Jamás podré olvidarlos”, dijo de manera escueta el hombre que también debe tener un lugar reservado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Acompañado de su fraternal amigo y compañero de trabajo, César Medina, Don Simón Alfonso terminó la narración con un “ayúdame César, que no puedo más”, tal cual lo hizo en casi todas carreras en que desempeñaron juntos el papel de narrador y comentarista.
Pedro Saiz fue un
Fue un medallista de Juegos Centroamericanos, campeón varias veces en eventos regionales de su propio deporte y aspirante a un título universal del peso welter junior (139 libras) del Consejo Mundial de Boxeo.
Julián Yan
Llegó al profesionalismo firmado por el fallecido escucha Epifanio Guerrero. Inició su carrera con los Caimanes del Sur y luego llegó a los Azucareros del Este, donde de inmediato se convirtió en uno de sus mejores jugadores tanto a la ofensiva como en la defensa, ganándose el apodo de “La Escoba Humana”.
Yan fue escogido Jugador Más Valioso en la serie final del primer campeonato que ganaron los Toros del Este en la temporada 1994-1995, y luego en la segunda corona obtenida por el colectivo romanense en la estación 2010-2011, fungió como asistente del dirigente Dean Treanor.
Julio “Kikín” Cabrera
Es considerado el baloncelista más dominante en los torneos superiores de La Romana, es otro que recibirá la gloria deportiva. En sus actuaciones como atleta en el basket local jugó en 12 finales, obteniendo 10 campeonatos, 8 con el Club Ramon Marrero Aristy, 1 con el Máximo Gómez y 1 con la Tribu de Quisqueya.
Alexis Ubiera
Inició a temprana edad la práctica de tenis en las canchas de la terraza en el Hotel Casa de Campo, participando en su primer Torneo Nacional a la edad de 8 años.
Fue campeón nacional en sencillos en las categorías de 10, 12, 14, 16 y 18 años, a nivel internacional representó al país en el Torneo Mundial en Caracas, Venezuela, obtuvo el tercer lugar.
Ricardo Torres
Como voleibolista se destacó en los eventos escolares en representación del Colegio Santa Rosa De Lima.
En torneos locales, provinciales y regionales enseñó su condición de potente rematador, lo que le llevó a jugar en los torneos del Distrito Nacional con el club Los Prados y en eventos interuniversitarios con la Universidad Pedro Henríquez Ureña, donde se graduó de ingeniero en sistemas.
UN APUNTE
Simón Alfonso
El nativo de esta ciudad fue una de las glorias del deporte que recibieron la inmortalidad en el VII Ceremonial del Salón de la Fama del Deporte Romanense, en un acto celebrado el pasado domingo en el auditorio de la Alianza Juvenil.

