En Navarrete, el joven José Aquiles González, de 21 años, fue baleado. Policías del cuerpo élite que reprimía la protesta, lo lanzaron a la cama de un camión y lo dejaron desangrar. En Santo Domingo, un joven haitiano (de 20 años) murió al caer de un edificio en construcción tratando de escapar a una redada ordenada por la Dirección General de Migración.
La horripilante escena filmada en Navarrete y la muerte del haitiano, son dos escenas del mismo drama: el poder político y económico cría hienas y las lanza contra los pobres, a quienes persigue por protestar… o por ser indocumentados.
Las hienas de San Isidro, activas aún durante los gobiernos de Joaquín Balaguer y presentes en el asesinato del periodista Orlando Martínez en 1975, tienen crías en los cuerpos represivos, y se alimentan de la carne y la sangre de los jóvenes pobres.
Son sus amos quienes sustentan el autoritarismo.
Antes de mencionar el nombre del actual jefe de la Policía, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, y de destacar su trayectoria como oficial represivo, hay que identificarlo como protegido del sistema y en particular de Leonel Fernández, quien lo ha premiado y lo estimula.
El secretario de Interior y Policía, Franklyn Almeida, declaró que está identificado con la actual gestión policial. ¿Es mejor la Policía después de la compra de las costosas motocicletas Harley Davidson?
El gobierno sigue la tradición balaguerista, que ha marcado los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano: es el abuso el sello de su ejercicio.
Para acallar la protesta en Navarrete, los jefes de los asesinos prometen hacer justicia. ¡Hablan como si no tuvieran deudas de sangre! Sobre el haitiano que huía de una patrulla por temor a ser golpeado y despojado de su dinero, apuestan al olvido.
Porque es falsa la promesa de hacer justicia, y están manchadas de sangre muchas charreteras y chaquetas… Son hienas que a las hienas causan asco…

