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Lazos  familias Cuello y Albizu

Lazos  familias Cuello y Albizu

Fragmento de la conferencia magistral dictada por el periodista y actor Orvil Miller, el 26 de agosto de 2009, en la  Fundación Luis Muñoz Marín

Sepan los lectores de este ensayo, que los datos que aquí les narro son el fruto de mi relación amistosa y familiar con los Cuello-Mainardi. Esta data desde mi infancia y me llega por mis propios antepasados.

Mi tía, Iris Martín Villanueva, quien laboró por años en la oficina de admisiones del Hospital Presbiteriano (Ashford Memorial), y mi madre Rosaura Martín Villanueva, eran pacientes y amigas de los muy queridos para nosotros, doctores Luis Cuello y Eduardo Montilla. Montilla fue médico de cabecera de mi abuelo materno, Bernardo Martín Ramos, nacido en el barrio Oconuco del poblado Rosario en San Germán y de mi abuela materna Dionisia Villanueva, natural del Barrio Cotto Mora de Isabela.

De hecho, en vanas ocasiones cuando visitaba  a mi  tía en su trabajo. Logre en varias ocasiones asomarme y ver a Albizu Campos en su habitación, siempre (con lo que supe luego) era algún policía vestido de civil en la puerta. Recuerdo su sonrisa amplia, permanente y alegría al mirarme. Lo recuerdo. Me parece estarlo mirando.

Años después en el Hospital San Jorge de Santurce, gracias a Dios y a su certero diagnostico, el Dr. Luis Cuello dio con la causa de una enfermedad que me aquejaba y me salvó la vida. Luego conocí a Leovigildo hijo, y al «constante» de Jorge que mantiene a familiares y amigos conectados.

Cada vez que su madre, Doña. Conina, llegaba a Puerto Rico, yo la visitaba acompañado de mis  hijos Carlos y Rosadelia Millerr-Orraca.

Ella siempre se quedaba en casa de su cuñada Berta en Río Piedras. Allí fueron muchas las horas y días que pude compartir con ella y disfrutar de estimulantes conversaciones, y beber de las aguas claras y puras de su refinado intelecto y sobre todo, sabiduría política.

Gracias a ella tuve un atisbo singular que me permitió ver y comprender desde su óptica única, la relación de amistad solidaridad intima entre las familias Cuello y Albizu.

 A su vez aprendí mucho sobre la época y los protagonistas involucrados en la fundación del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en La Habana, Cuba y Puerto Rico, donde la familia Cuello-Mainardi, figuró siempre en sus cuadros originales.

Entre las anécdotas históricas que ella me relataba hay una que nunca olvidare.

Esta tomó lugar un Domingo de Ramos, 21 de marzo de 1937. Pasadas las 3 de la tarde y encontrándose junto a su esposo e hijos, Luis y Leovigildo en su residencia en la calle Cristina número 14 en Ponce, cuando quedaron sobresaltados.

Se escucharon repentinas detonaciones, disparos, ráfagas de ametralladoras, revólveres y escopetas «shotguns». Estos provenían aparentemente de la dirección de la Calle de la Marina.

«Se los advertí. Seguramente los mataron a todos», declaró el Dr. Cuello-Hernández a Doña Conina. Días anteriores cuando se planificaba la marcha de Los Cadetes de la República y el Partido Nacionalista, debido al respeto que le tenía al Partido, el y otros le habían aconsejado sobre lo que ya se rumoraba.

En vez de dirigirse a La Calle de la Marina que le quedaba más cerca de su casa, Cuello-Hernández fue directamente al hospital Dr. Valentín Tricoche sabiendo que seria mas útil su presencia allí.

Fue el primero de poco médicos en llegar y auxiliar a los heridos y lo que allí en la sala de urgencias lo que encontró fue espantoso.

Muchos otros médicos de la región no acudieron ante esta emergencia debido a su repudio a Don Pedro y al Nacionalismo. No obstante un médico dominicano, el Dr. Cuello-Hernández dijo valientemente: «Presente!».

Curó los heridos, vio los muertos, estudio las trayectorias de la balas, y luego presto publico testimonio de todo lo que vio. Dio un ejemplo de educación histórica a sus hijos Luis y Leovigildo (de ocho y siete años)cuando los llevó y mostró donde habían caído emboscados y asesinados muchos jóvenes e inocentes Nacionalistas Puertorriqueños. Aquella «encerrona» se conocería históricamente «La Masacre de Ponce».

Doña Conina también, narraría todo lo que sabia ante una comisión investigadora del Partido Nacionalista y otros foros.

Ella siempre me enfatizaba que junto a sus afinidades en muchos, pero no todos los aspectos políticos e ideológicos, las familias Cuello-Mainardi y Albizu-Meneses, fueron muy cercanas en el plano familiar e intelectual. Cuando la familia Cuello-Mainardi llego a Puerto Rico cara a lo que seria un largo exilio, visitaban a la familia Albizu-Meneses, para entonces domiciliados en dos direcciones físicas que se podido constatar. Una era en la calle Tavarez numero 35 en el entonces conocido como Barrio Palmas o Villa Palmeras-Cangrejos-Santurce, Puerto Rico. También sabemos, gracias a la información dada a mi por nuestro respetado historiador, intelectual y académico puertorriqueño, Dr. Carmelo Rosario Natal, que entre los años 1930 al 1934 también ubicamos a los Albizu-Meneses en lo que se describe como una casa dentro de una parcela en la calle numero 1 del municipio de Río Piedras.

Según Rosario Natal y cito: «Doña Inés María Mendoza de Muñoz Marín, quien fue Nacionalista y discípula de Albizu-Campos, llevo a esta residencia en Río Piedras a su compañera profesora en la «Central High School» (ubicada  en el Alto de Latimer Avenida Ponce de León, Cangrejos-Santurce, Puerto Rico) Isabelita Gutiérrez del Arroyo para que conociera a Albizu-Campos».

Aquí también nos consta los visitaron los Cuello-Mainardi.

Doña Conina me narraba con su gran capacidad descriptiva, ternura y sensibilidad como era que vivían o «sobre-vivían» por mejor decir, los Albizu-Meneses y cito: «Vivían dentro de los limites de la pobreza y a la altura de lo heroico». «Así compartían el «pan nuestro de cada día» estas dos familias, y ahora digo yo: «Aun dentro de los límites en que vivían aquellos puertorriqueños Nacionalistas y la «estrechez obligada» en que le tocó vivir a estos heroicos exilados dominicanos.

Me insistía ella, que a pesar de todo esto, jamás decayó el entusiasmo, la fe y optimismo en Albizu por su causa. De manera reciproca la familia Cuello-Mainardi los recibían con toda hospitalidad en su casa de Ponce.

El Nacional

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