El Nacional
Los legisladores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) han sido los más cuestionadores en la Asamblea Nacional, del proyecto de reforma constitucional presentado por el presidente Leonel Fernández, evidenciándose una tolerancia a la disensión nunca vista en esa organización.
Contrario a otras oportunidades, en las que la desobediencia a una línea del partido conllevaba una expulsión, en esta ocasión esa diferencia de criterios es definida como parte de la democracia y el derecho a disentir.
Más de 20 asambleístas del PLD, encabezados por el presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, doctor Víctor Terrero, llevaron la voz cantante en contra de la propuesta del presidente Fernández de prohibir todo tipo de aborto.
Hasta el último momento en que fue derrotada la despenalización, Terrero, Minú Tavárez y otros asambleístas defendieron la necesidad de legalizar el aborto terapéutico.
De nada valieron las reuniones y consejos de la dirigencia del PLD para que estos cambiaran su posición y acogieran la petición del presidente Fernández.
La Asamblea Revisora modificó la iniciativa constitucional de Fernández sobre el aspecto de la economía, a solicitud del asambleísta peledeísta por Espaillat, licenciado Noé Camacho. El vicepresidente de la Asamblea Nacional y presidente de la Cámara de Diputados, licenciado Julio César Valentín, ha recalcado que rechaza la sugerencia de Fernández de que se eleve de 178 a 250 el número de diputados.
Propone que los miembros de la Cámara de Cuentas sean escogidos por el Senado de una terna que le someta la Cámara de Diputados.
Los legisladores perredeístas y reformistas han apoyado las mociones presentadas por los peledeístas, con el propósito de sacar capital político a las diferencias oficialistas.
La Asamblea ha aprobado 21 artículos para la nueva Constitución presentada por el presidente Fernández.
El artículo primero establece que el pueblo dominicano constituye una nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre de República Dominicana, que proclama como principios que han de regir la convivencia e inspiran el ordenamiento jurídico, la libertad, igualdad, la justicia, la solidaridad, el pluralismo y la paz.
Se esperan fuertes discusiones cuando se inicien los debates sobre la reelección presidencial, la ciudadanía, la unificación de las elecciones, la elección de los miembros de la Cámara de Cuentas y la Junta Central Electoral, así como la creación de una sala constitucional, independiente de la Suprema Corte de Justicia.

