Opinión

Leonel puede, pero no debe

Leonel puede, pero no debe

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Otro artículo que ha estado en el centro de la discusión jurídica sobre si Leonel Fernández, habiendo sido derrotado como precandidato en las primarias del PLD, puede ser candidato por otro partido, es el 134 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral, que trata el tema del transfuguismo en las candidaturas. Tampoco este texto aplica al caso del pasado presidente del partido morado.

El referido artículo debe ser analizado dentro del contexto de la ley donde está ubicado, que es el título XIII, que trata sobre los candidatos de partidos y de manera específica se encuentra en la sección que se refiera a la nominación de candidaturas. Nominación debe ser entendido como la persona ya electa como representante de un partido para una determinada posición electiva. En tanto y en cuanto alguien aspire a una nominación, todavía no la ha alcanzado, es un precandidato, no un candidato y este acápite de la ley trata de candidaturas, no de precandidaturas.

Así las cosas, como Leonel Fernández no ha obtenido la nominación para el cargo que aspiraba, nada puede impedirle presentarse al mismo por otra entidad partidaria. Obstaculizarle esa posibilidad sería conculcar su derecho fundamental a ser elegido. Alegar que agotó esa prerrogativa con su precandidatura por el PLD, es reducir el ejercicio del mismo a límites que vulnerarían su derecho.

Es cierto que los enunciados de las leyes de partidos y electoral relativos al tema que nos ocupa son confusos y se prestan para diversas conclusiones, pero ese es otro de los elementos que favorecen al Dr. Fernández por la interpretación en su beneficio que debe hacerse ante la ambigüedad u oscuridad de la ley, sobre todo, al estar de por medio un derecho fundamental.

¿Debe ser legal el rasero a partir del cual los dominicanos disciernan sobre la posibilidad de que el tres veces presidente de la república tenga la oportunidad de una cuarta ocasión? ¿Los resultados de su reiterada dirección del Estado lo avalan para persuadir con razones válidas al electorado de que es merecedor de volver a dirigir los destinos nacionales? Analizado con criterios desapasionados, ¿cuáles son las expectativas para el país de un posible retorno al poder, no solo de su persona, sino de las características esenciales que matizaron sus gestiones? ¿Es racional suponer que alguien procederá de manera radicalmente distinta en la cuarta ocasión a como lo hizo en tres anteriores? Podrá ser candidato, jamás presidente.

El Nacional

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