YNCHBURG, Virginia.- Tras perder un ojo por un pelotazo en un partido de pretemporada, el manager venezolano Luis Salazar volvía el viernes a la cueva de su equipo de ligas menores, los Hillcats de Lynchburg, de la organización de los Bravos de Atlanta.
«Es mi pasión, el béisbol, y estar aquí, esta noche, será una noche muy emotiva para mí, un partido inaugural en casa», dijo Salazar, con 38 temporadas en el béisbol profesional, horas antes de ponerse el uniforme y enfilar hacia la caseta.
Salazar, de 54 años, sufrió el accidente el 9 de marzo en un partido de primavera de Grandes Ligas entre los Bravos y los Cardenales de San Luis. Un batazo del catcher Brian McCann lo noqueó y, además del daño en el rostro, se fracturó un hueso del antebrazo al caer al suelo.
«Para mí, es un nuevo desafío», dijo el venezolano, con la cavidad ocular izquierda cubierta por vendas detrás de sus gafas. «No me van a quitar el béisbol».

