NUEVA YORK, (AFP). – Plan de estabilización de los bancos o plan de reactivación, salvatajes de ex sociedades estrella, las medidas decididas por el gobierno de Barack Obama para apuntalar la economía estadounidense no encontraron el eco esperado en Wall Street, en caída desde el inicio del año.
El 20 de enero, día de la investidura del presidente Obama, el Dow Jones -el índice más importante de la Bolsa de Nueva York- cayó 4% y cerró bajo los 8.000 puntos por primera vez desde noviembre.
Con el correr de los días la situación no hizo más que empeorar: el Dow Jones inició marzo rompiendo el umbral de los 7.000 puntos por primera vez en 12 años, fijando pérdidas de más de 20% desde la investidura presidencial.
El nerviosismo de los inversores, medido por un índice sobre volatilidad apodado «índice del miedo», alcanzó el lunes su nivel más alto desde la toma de mando de Obama.
Frente a este derrumbe, el presidente repitió el martes su negativa de tomar los resultados de Wall Street como marco de referencia.
«El mercado bursátil está como una encuesta política. Esto sube y esto desciende cada día. Y si uno se pasa todo su tiempo preocupado por eso, probablemente acabará por equivocarse sobre la estrategia a largo plazo», dijo.
Del lado de los inversionistas «el gran temor es saber si el plan de reactivación del presidente Obama va a ayudar o a penalizar la economía a largo plazo. Sus proyectos para Estados Unidos suscitaron muchísima controversia e incertidumbre», dijo Al Goldman, analista de Wachovia Securities.
¿Cuestión de ritmo? Para Art Hogan, de Jefferies, el mercado debió adaptarse al hecho de que la reactivación contemplada por el Ejecutivo es relativamente larga y se extiende sobre tres años.
Pero por otra parte «los numerosos inversionistas parecen afectados por el gran cambio de política y su implementación muy rápida», estimó Frederic Dickson, de D.A. Davidson.
Esto alimentó por otra parte la crítica sobre la intervención del Estado y de las medidas juzgadas contrarias a la economía de mercado.

