SAN JUAN DE LA MAGUANA. – El secretario de Educación reclamó a las asociaciones de padres y amigos de la escuela, a las familias, a los medios de comunicación y a la sociedad en general aportar y unificar esfuerzos preventivos para erradicar el maltrato físico y sicológico, así como el acoso y los abusos sexuales en los centros educativos del país.
El licenciado Melanio Paredes enfatizó que las autoridades educativas y los maestros no pueden cargar solos con el peso de refundar una escuela sin violencia y en paz, donde la calidad de los lazos afectivos elimine los índices de deserción escolar, bajo rendimiento e indiferencia por parte de los estudiantes.
Necesitamos fortalecer los vínculos socio afectivos desde el seno familiar, haciendo de cada familia una aliada clave. Ayúdennos a construir una escuela pacífica. Necesitamos una alianza estratégica e indisoluble con la comunidad y con la escuela, expresó.
Paredes habló previo a la firma del Acuerdo Marco de Cooperación Institucional destinado a impulsar la campaña Aprender Sin Miedo patrocinada por la organización Plan País República Dominicana, la Secretaría de Educación, la Agencia Canadiense Para el Desarrollo y el Consejo Nacional de la Niñez (Conani).
La firma del convenio se realizó en la escuela Adriana María Guillú, de Pedro Corto.
La campaña Aprender Sin Miedo tiene como objetivo prevenir los abusos físicos y sicológicos en las escuelas de la región Suroeste, y a su vez fortalecer la implementación de los artículos del 45 al 50 de La Ley 136-03 de Protección al Menor.
Antes de las palabras de Paredes, el director de Plan País, Fritz Foster, quien agradeció el apoyo de la cartera educativa y su titular para llevar a cabo esta iniciativa, reclamó de la sociedad unir voluntades con la finalidad de que el estudiante dominicano aprenda en una escuela sin atropellos y vejaciones a su condición moral.
Expresó su agradecimiento a Nuria Piera y Raymond Pozo por prestar su imagen para los spots televisivos destinados a que la ciudadanía haga conciencia de que la violencia escolar no es cosa de muchachos, sino un fenómeno mundial que provoca angustia y retraso en la niñez y la juventud.

