En la frontera y sus alrededores, se han registrado muchos ataques contra dominicanos, civiles y militares, recibiendo tímidas respuestas, que generan la sensación de que tenemos miedo a los haitianos que realizan escaramuzas, causando bajas en nuestro territorio, sin repeler ni castigar sus acciones vandálicas.
En el pasado reciente, emboscaron una patrulla, dándole muerte a un capitán y un sargento del Ejército Nacional, observándose una indiferencia total de los militares de puestos en la franja que divide ambos países, líneas divisorias que realmente no existen, pues tenemos la frontera abierta en una franja de 390 kilómetros y más de trescientos cruces sin protección alguna.
No existen controles ni seguridad en la frontera, y un ejemplo fehaciente de esta realidad, fue la muerte del raso del Ejército, Oriano Montero Encarnación, ultimado por un haitiano, mientras el militar patrullaba en un sector de Elías Piña, junto con otro compañero que pudo matar al agresor, enfrentamiento que demuestran que los Haitianos ilegales andan fuertemente armados en suelo dominicano, en tanto fortalecen un contingente de más de tres mil hombres, muchos entrenados en Ecuador y otros en México.
Otro hecho inaudito ocurrió con el secuestro de un grupo de médicos, encabezado por el prominente cardiólogo Pedro Ureña, quienes realizaban turismo interno y para salvar sus vidas, se vieron obligados a decir que eran norteamericanos en su propio país, algo insólito que solo podría en algún lugar de Macondo, la famosa aldea creada por la ficción y el genio de Gabriel García Márquez.
¿Nos atemorizan los haitianos?, se preguntaba recientemente el intelectual Fabio R. Herrera Miniño,en un artículo publicado en el periódico Hoy, describiendo la avalancha de haitianos que cruzan la frontera, ante la pasmosa indiferencia de las autoridades y destacando que aumento de la pobreza de Haití, la situación se torna más complicada y peligrosa para los dominicanos.
Existe un clamor popular para que el gobierno diseñe una estrategia frente a la inmigración ilegal haitiana, y se prepare para cualquier enfrentamiento militar, dado que el Ejército del vecino país se entrena y fortalece cada día más, y uno se hace una pregunta tonta, parodiando al ilustre periodista Rafael Herrera: ¿Para pelear contra quién?

