Dos niños murieron ayer, uno calcinado y otro ahogado, en hechos ocurridos en los municipios de Sabana Grande de Boyá y Esperanza. La Policía identificó a los fallecidos como Melvin Rafael Martínez, de nueve años, y Clifor Mezarz, de cinco, de nacionalidad haitiana.
Martínez, quien residía en la carretera Mella, en Sabana Grande de Boyá, murió a causa de graves quemaduras al incendiarse la casa de su abuela materna, Altagracia Martínez.
Según el padre, el menor se encontraba solo en la vivienda, ya que su abuela había salido y dejó una vela encendida por falta de energía eléctrica en la casa.
Mientras, menor haitiano Clifor Mezarz murió a causa de asfixia por inmersión al caer en la piscina de un club donde su padrastro Cidoni Paurimis labora como conserje.
Paurimis declaró a los investigadores que él dejó al niño jugando con una pelota en la orilla de la alberca y que minutos después un salvavidas del club lo llamó para informarle que había encontrado al infante en el fondo de la piscina.

