FLORIDA. Después de un par de temporadas consecutivas con más de 100 derrotas, un pitcher que ni siquiera ha hecho un lanzamiento como profesional, un catcher en el ocaso de su carrera y simplemente una actitud diferente hace pensar que los Nacionales de Washington dejarán de ser el hazmerreír en las Grandes Ligas.
No hay que apresurarse en creer en milagros, puesto que Washington sólo ganó 59 juegos el año pasado.
Pero los Nacionales ahora sí tienen cierta apariencia de un equipo al que se le debe tomar con seriedad, que ya no será el cero a la izquierda en el Este de la Liga Nacional tras la mudanza de Montreal.
El gestor de todo se llama Mike Rizzo, el gerente general que en los últimos meses ha trabajado en forma frenética para retocar la nómina.
Chien-Ming Wang, quien con los Yanquis de Nueva York completó un par de temporadas con 19 victorias, refuerza una rotación que añadió además a Jason Marquis.
Stephen Strasburg, y su recta de 100 millas por hora, es considerado como el salvador de la franquicia y su debut en las mayores podría hacerse realidad dentro de un par de meses.
Con 38 años, Iván Rodríguez llega a quemar sus últimos cartuchos como receptor y aportar la rica experiencia adquirida a lo largo de una carrera que le tiene garantizada la entrada al Salón de la Fama apenas se retire.
Además, Washington puede presumir de una ofensiva de cuidado al tener a Nyer Morgan como primero al bate, además de los maderos de Adam Dunn y Ryan Zimmerman.
Y las adiciones de Matt Capps, Miguel Batista y Brian Bruney deben levantar a un bullpen que tuvo la peor efectivad en las mayores en 2009.
Jim Riggleman, quien tomó las riendas tras el despido de Manny Acta a mitad de la pasada campaña, vuelve como manager.

