Se lo dijo a Huchi Lora en una entrevista que le concedió en España y lo ha reiterado en el Comité Político y ante colaboradores y amigos: Leonel Fernández no tiene planes de involucrarse en el apoyo de precandidaturas en el proceso interno que su partido habrá de llevar a cabo para escoger sus abanderados en las elecciones congresionales y municipales del 2010.
Mal parados han quedado los que en vez de sustentar aspiraciones en sus legítimos derechos y méritos, se bastoneaban del argumento de que supuestamente estaban siendo auspiciados por el presidente de la República, lo que, evidentemente, está alejado de la verdad.
Los que se estaban vistiendo de ese recurso para justificar proyectos, que bajo otra óptica carecerían de sentido, empezaron a desfallecer desde que se formalizó el pacto entre el presidente Fernández y el ingeniero Miguel Vargas Maldonado.
Se proyectaban como los portaestandartes de una cruzada que fortalecía las fuerzas del presidente de la República, con la finalidad de librar la batalla por una nueva reelección presidencial en el año 2012.
Al quedar esa posibilidad descartada, está muy claro que no tiene sentido acantonar tropas para una batalla innecesaria.
Sabían que era sumamente difícil y muy riesgoso que el presidente se animara a procurar un tercer período consecutivo, pero alimentaban esa idea porque más que el futuro del líder, les interesaba el propio. No se trataba en realidad de agrupar fuerzas para Leonel Fernández, sino de tomar ese pretexto para tratar de hacerse fuertes ellos mismos.
Desde luego, que el hecho de que el presidente Fernández no se involucre en el apadrinamiento de aspirantes internos, no significa en modo alguno, que no incidirá en la estructuración de la boleta de su partido.
La unidad que se hace imprescindible para un triunfo electoral del Partido de la Liberación Dominicana en las elecciones del año 2012, tiene que empezar a solidificarse en las elecciones del año 2010.
Lo más apropiado es que la composición de la boleta resguarde los intereses de las fuerzas con mayor incidencia en el PLD, pero que mucho antes que los aspectos sectoriales, lo más importante es que cualquier decisión priorice el interés estratégico de la organización, que no es otro que el de retener la plaza de la que se trate.
El primer criterio para escoger a un candidato tiene que ser el de su posicionamiento, aunque nadie, por más encaramado que se proyecte debe ir a una candidatura sin haberla legitimado en un proceso interno. Desde luego que tampoco pueden ser ignorados ni los compromisos ni las alianzas.
Hay que evitar los enfrentamientos fratricidas que dejan heridas insuperables.
En casos, por ejemplo, como los que pueden presentarse en San Juan de la Maguana, donde un senador bien posicionado tendría que prepararse para luchar la candidatura con uno de los funcionarios más influyentes del Gobierno, debe imponerse la concertación. Hay recursos que no son ni los de la humillación ni el avasallamiento para procurarles salidas a situaciones como esas.
El Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana ha autorizado a los actuales incumbentes de los municipios y del Congreso a optar por procurar la permanencia en los puestos que tienen, por el reconocimiento de que la mayoría de ellos representan las opciones más competitivas para salir ganancioso del certamen del 2010. Ese es el mejor testimonio de que desde la cúpula del PLD, nadie ha estado articulando planes de desplazamiento de los síndicos, regidores, diputados y senadores peledeístas.
Correcto ha sido que se acordara un proceso corto, que permitirá que ese partido corra en tiempo ágil la siempre polémica y conflictiva página de selección de candidatos.
Las elecciones de medio término, de las que lamentablemente prescindiremos después de las del 2010, no son necesariamente un reflejo fiel de lo que puede ocurrir en unas elecciones presidenciales, pero marcan tendencias.
Para el Partido de la Liberación Dominicana resulta imprescindible seguir demostrando predominio en las principales plazas electorales, porque aunque el Partido Revolucionario Dominicano incremente su representación congresional y municipal está claro que no se gana unas elecciones presidenciales sin dominar las poblaciones donde se concentra la mayoría de los electores.
Lo que ha dicho Leonel Fernández es que en cada plaza, su preferencia es la de un peledeísta o la de un aliado, y que una vez definidas las candidaturas ahí si trabajará para impulsarlas.
El que en su nombre esté pregonando otra cosa, miente descaradamente.

