No mucho se puede esperar en una nación donde las autoridades son violadoras consuetudinarias de las leyes y normas que rigen la sociedad. En la calle Horacio Blanco Fernández del ensanche La Fe, en el Distrito Nacional, funciona el club de los empleados del Ministerio de Obras Públicas, entidad que decidió usar como estacionamiento la acera de un tramo importante de esa vía, que fue debidamente señalizada para esos fines.
La institución se sumó a la inmensa cantidad de taxistas, centros de salud, talleres de mecánica, freidurías, almacenes de comestibles y otros establecimientos que usan las aceras para operar sus negocios.
El Nacional observó cómo las personas que se desplazan por esa vía deben lanzarse al pavimento, porque las aceras están totalmente ocupadas por los vehículos.
El hecho sucede próximo a la avenida Homero Hernández (antigua San Cristóbal), una de las más transitadas de la ciudad, porque en sus alrededores están ubicados, además, el hospital del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, la sede del Ministerio de Salud, la Plaza de la Salud.
También, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), la Dirección de Tránsito Terrestre y otras entidades que movilizan muchas personas en la zona a toda hora del día.

