MIAMI. AP. Parecía la pareja financiera ideal. En 2010 la economía china prosperaba y las empresas estatales buscaban formas de expandirse a nivel internacional. Beijing dirigió su atención sobre Latinoamérica, una región falta de capital pero rica en recursos naturales de los que carecía el gigante asiático.
El resultado: un récord de 35.000 millones de dólares en préstamos entre estados ese año. Una década más tarde, la relación antes frenética ha evolucionado, y China parece mirar con más reparos a sus socios.
Por primera vez en 15 años, los dos mayores bancos institucionales del país, el China Development Bank (CDB) y el Export-Import Bank of China, no hicieron préstamos a la región en 2020, redondeando una crisis de varios años marcada por el declive económico latinoamericano.
Los datos proceden de un nuevo reporte de Inter-American Dialogue, un grupo de estudios de Washington, y del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, que llevan años estudiando la diplomacia económica de China en la región.
La creciente influencia económica y diplomática de China en la región ha preocupado a legisladores estadounidenses, que no han sabido frenar su ascenso.
La tarea recae ahora en el gobierno de Joe Biden, que ha señalado a la presencia china en la región como una amenaza para la seguridad nacional.
Pero después de que China sustituya a Estados Unidos como principal socio comercial de varios países suramericanos, reducir la brecha no será fácil.
Estados Unidos podría haber quedado aún más rezagado durante la pandemia, cuando China donó más de 215 millones de dólares en suministros, desde guantes quirúrgicos a tecnologías de imagen térmica, a sus aliados en la región, según los reportes.
En comparación, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Departamento de Estado proporcionaron 153 millones de dólares.
Por: JOSHUA GOODMAN

