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Pérdida niño afecta entorno en su físico

Pérdida niño afecta entorno en su físico

La desesperación, la tristeza y el desconcierto por la desaparición del niño Rafael Eduardo Jourdain están causando estragos en la salud y el comportamiento de su madre y sus hermanas.

La hermana mayor está somatizando el problema con grandes manchas blancas  en la cara, la menor  perdió el interés por la escuela, mientras que la madre jamás ha podido volver al trabajo y está afectada de grandes dolores de cabeza.

Rafael Eduardo, de cuatro años de edad, desapareció el 14 de este mes, cuando jugaba en el parqueo de su casa, en el sector Invivienda, en Santo Domingo Este.

Desde entonces, la vida de su madre, Miguelina Jourdain, ha transcurrido entre interrogatorios en el Palacio de la Policía, visitas al Instituto de Patología Forense,  responder constantes llamadas y los esfuerzos por mantener su familia a flote.

 Miguelina cuenta que el momento más difícil transcurrió cuando acompañó a los agentes de la Policía a reconocer el cadáver de un niño que apareció tres día después de la desaparición de su hijo en las márgenes del río Isabela, con rasgos muy similares a éste.

 “Después de ese momento jamás volveré a ser la misma”, afirma  la angustiada madre.

Empero, Miguelina está consciente de que tiene que seguir viviendo y luchando por sus hijas Gissely y Luisa Ventura, de 14 y 9 años de edad.

UN APUNTE

Molestias

Miguelina Jourdain condenó las molestias que recibe de personas que la culpan de la desaparición de su hijo, sin conocerla a ella ni las interioridades de su familia. Afirma que esas molestias no vienen de sus vecinos que les dan apoyo.

El Nacional

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