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Persistencia de la herencia trujillista

Persistencia de la herencia trujillista

Se supone que tras el ajusticiamiento de Trujillo vendría una apertura democrática, pero el accionar antidemocrático de los Grupos de Poder (la burguesía tradicional, la trujillista y la imperialista), bloquearon esa posibilidad y anhelo nacionales, en aras de salvaguardar sus intereses.

Así, aunque las jornadas nacionales de luchas por la democratización del Estado obtuvieron éxitos significativos, el objetivo central se saldó en frustración, pues a cincuenta y un años de la desaparición de la cabeza de la dictadura, no logramos operar democráticamente desde el Estado y la Sociedad Civil.

Gran parte del ordenamiento jurídico de la tiranía sobrevivió hasta bien entrado los años 80, pues no se derogaron leyes capitales de esa época; si bien el ordenamiento jurídico-.político-administrativo conoció nuevas leyes, decretos, ordenanzas y resoluciones las mismas no han logrados desmontar el carácter autocrático y excluyente  del Estado dominicano.

La alta burocracia civil y militar trujillista se mantuvo en los estamentos estatales hasta  el advenimiento de Antonio Guzmán como presidente en 1978, algunos se reciclaron y aun son notorios en la administración pública apellidos sonoros de familias que gozaron de todos los privilegios que otorgan las dictaduras a sus privilegiados consocios.

Los principales medios de violencia y terrorismo estatal y para -estatal, sobrevivieron  a la dictadura con cambios de nombre aunque no de esencia, como es el caso del tristemente celebre Servicio  de Inteligencia Militar y las funciones de los distintos Institutos Castrenses,  puesto  de relieve en los fatídicos Doce años de Balaguer donde la criminalización de las actividades sindícales, estudiantiles, culturales y de izquierda daba paso al encarcelamiento, tortura, deportación o asesinato, quedando todas en la más absoluta impunidad al igual que bajo Trujillo.

La escuela de la Era se prolongó más de 25 años después, dado que la estructura curricular, los temas de historia, mentalidad profesoral , textos de historia ,religión y cívica, métodos docentes y criterios sobre la educación persistieron, no obstante el protagonismo de los estudiantes y algunos connotados profesores de las luchas destrujillizadoras.

Líneas editoriales de periódicos de hoy día se expresan abiertamente contra demandas que reivindican derechos de ciudadanía o de clases, en intolerante actitud antidemocrática

en especial frente a cuestiones de servicios básicos compulsivamente cobrados manus militaris y no ofrecidos al público, para favorecer transnacionales y en perjuicio de las mayorías nacionales.

La cúpula eclesiástica no sólo gozó de una “sumisión bien pagada, rompió a conveniencia con la dictadura faltando sólo días su desaparición  y hoy sigue gozando de privilegios diversos, como en los mejores tiempos de Monseñor Pittini, sino que muestra actitudes refractarias a los cambios que  clama la nación, al hacerse cómplice de pactos que han retrotraído a la clase obrera a momentos de total desprotección legal frente a la vorágine de la extracción de plusvalía. A ello abría que sumar el prestar sus instituciones académicas para la propagación de las diversas expresiones teóricas del neoliberalismo y para  formar cuadros técnicos para sus aplicaciones concretas en instancias oficiales y privadas.

El cuerpo consular y los diplomáticos del país durante décadas siguieron siendo los hijos y allegados  de los funcionarios del trujillismo sin que por tal motivo se levante una oleada de protestas contra  el monopolio de que han disfrutado.

Los grandes sicarios, torturadores  y delatores de la dictadura han continuado viviendo como si no tuvieran deudas de sangre que pagar. El cinismo de Balaguer llegó hasta nombrarlos gobernadores provinciales en abierto desden contra las victimas de sus oprobios.

 Llama la atención como familiares de connotados verdugos alardean  por no haber recibido el escarmiento merecido y hasta salen en defensa de los sicarios, no obstante las leyes que prohíben sus actividades.

Por indiferencia pública y complicidad de la prensa, los neotrujillistas han estado ganando terreno al extremo que varios calles del país han sido bautizadas con nombres de destacados intelectuales, cómplices todos de la barbarie trujillista, desde la Sala Capitular del Ayuntamiento de Santo Domingo, antes de la creación de la provincia. 

La persistencia de la herencia trujillista se debe, entre otros factores, a que los distintos gobiernos que han administrado el Estado dominicano han carecido de voluntad política  para generar la Autonomía Política Relativa, para que este opere al servicio de toda la sociedad, superando el nefasto Poder-Propiedad que lo hace instrumento de los que más riquezas tienen en desmedro de las grandes mayorías, que cotizan compulsivamente al fisco.

Sin esa autonomía el Estado no logra instituirse en entidad supranacional por encima de todas las clases sociales, para cobrar tributos y devolverle al conglomerado  en bienes y servicios de calidad lo que le quita en impuestos.

Sin ello el Estado no logra una penetración modernizante de la Sociedad Civil que permita crear la Disciplina Social Ciudadana que a su vez permita superar la maldita herencia autocrática del trujillismo.

El Nacional

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