Portada

Plataneras invaden capital con productos a bajos precios

Plataneras invaden capital con productos a bajos precios

POR: Jorge González
jgo.jorgegonzalez@gmail.com
“Creo que comprar aquí es una buena opción. No hay necesidad de trasladarse al mercado o a un supermercado, en donde ahora las frutas las venden por libra, y salen más caras”, dice la señora Alicia Collado, dueña de una cafetería en Los Mina, Santo Domingo Este.  Desde las primeras horas de la mañana, las principales vías y barrios del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo son invadidas por medianas y pequeñas camionetas, cargadas de víveres (plátanos, guineos, yuca, papa, batata, ñame, y otros) y frutas frescas (lechosas, piñas, zapote, naranjas, mandarinas, cerezas, etcétera) que serán vendidas al detalle por toda la ciudad.

La temporada es la clave para saber qué se venderá en las calles. En ocasiones mangos y aguacates son los productos para hacer negocios y dependiendo de la producción también se venderá cebolla, ajíes, zanahorias, tayotas, y hasta huevos, salami y gallinas peladas son ofrecidos.  Estos vendedores ambulantes tienen diferentes modos de operar. Unos salen por calles y barrios ofertando la mercancía mediante molestosos altoparlantes. “Venga vecina con la olla en la mano. Plátanos a cinco, guineo a peso, huevos a cuatro, yuca a siete”. En ocasiones se quedan parados en medio de la vía hasta realizar su venta. En sectores de calles estrechas esto representa un desastre.

Otros en cambio se paran en lugares estratégicos por su ubicación y realizan su venta desde allí. Casi siempre toman esquinas importantes por tener paradas de guaguas o carros en sus proximidades, lo que les garantiza un flujo constante de clientes. Apoyan su venta en la exhibición de las mercancías en la cama del vehículo y un cartel con el precio del día.

En ocasiones estos comerciantes incurren en violaciones a la ley, por estacionarse en zonas prohibidas ya sea por ser áreas verdes o parte de la acera o calzada de una calle o avenida y por andar en vehículos destartalados. Sin embargo aun así son un componente integral de la economía informal de nuestro país, ya que satisfacen las necesidades básicas de los residentes de un sector al vender productos en cantidades pequeñas, a precios accesibles.

“Nosotros somos pequeños negocios, pero con lo que hacemos se benefician varias familias. Mire yo tengo dos empleados (Joel y Michael), que tienen mujer e hijos, no debo pagar alquiler de vehículo, otros sí. Además a quienes les compro la mercancía se benefician”, explicó Alejandro García, vendedor de berenjena, ajíes morrones, zanahoria, auyama, tomate y remolacha.

Estos vendedores se convierten en pequeños comerciantes que de manera directa pueden generar de uno a cinco empleos, pagan impuestos, y además una pequeña cadena de personas que viven indirectamente de ellos.  No es raro ver camionetas paradas en vías en las cuales no hay rutas de carros de concho, ni de guaguas, por lo que se deduce que su blanco de público es más selecto, es decir, un vehículo aparcado en una de estas calles sólo le venderá a personas que pasen en sus vehículos.

Otros de los beneficios que aportan estos vendedores, es que hacen algunos lugares públicos más sociables y seguros ya que se involucran íntimamente con su entorno urbano y pasan a formar parte de su vida social. Un ejemplo de lo antes dicho es que debajo del puente de Las Américas con San Vicente de Paúl un lugar muy peligroso y solitario incluso de día, se estaciona una camioneta con dos hombres a vender productos, y desde entonces el área se ha convertido en un sitio más seguro.

 

EL DATO

La proliferación

de las camionetas vendedoras de productos
está íntimamente ligada a la disminución de las carretas tiradas por caballos. Al parecer las penurias de esos animales ya llegan a su fin.

 

14_Actualidad_06_1ok,p02 14_Actualidad_06_1ok,p04

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación