¿Qué Pasa?

Premio Nacional Literatura cambia para siempre la vida del escritor

Premio Nacional Literatura cambia para siempre la vida del escritor

 

El escritor Roberto Marcallé Abreu dice que el Premio Nacional de Literatura cambia para siempre la vida de quien lo recibe.

«Un reconocimiento que consagra, como el Premio Nacional de Literatura, posee un impacto decisivo en nuestras vidas. Lo siento así. Te transforma al extremo de que ya nunca serás el mismo.» afirma en una entrevista que concedió a Qué Pasa!

Al preguntarle sobre su reconocida postura hacia la soledad creativa y su escasa presencia en los ambientes de escritores, dijo «Yo le temo a los peligros de la distracción cuando ésta se vuelve imprescindible, un imperativo al que con facilidad podemos abandonarnos a riesgo del trabajo literario. El escritor vive bajo asedio de la apatía, de la desilusión, de la tristeza, de la depresión. Sus alegrías son contadas. Esa suma de sentimientos y de momentos opino que deben ser administrados con discreción. Evitar determinados peligros. Hay muchas tentaciones».

Como ensayista, Marcallé es autor de un estudio titularo «Haití, una vecindad peligrosa», por lo cual – debido a la vigencia del tema bi-nacional, se le inquirió por su postura frente a Haití.

Y respondió:”Mi posición sobre el tema haitiano es bien conocida. No soy anti haitiano, ni nada que se le parezca y mucho menos racista, basta con observar el color de mi piel. Pero no creo que los graves problemas haitianos puedan ni deban ser asumidos por los dominicanos. Somos un país pobre, endeudado, de muchas carencias y necesidades, con graves problemas institucionales. Creo que esa es tarea de las grandes naciones que en realidad tienen un elevado nivel de responsabilidad en lo que ocurre en ese país. Creo que debe limitarse la migración haitiana en relación con las necesidades nacionales. La frontera debe protegerse como un problema vital. Creo que debe rescatarse el empleo nacional en beneficio de los dominicanos. Y considero que las políticas nacionales, tanto públicas como privadas, deben estar condicionadas por el respeto a nuestra soberanía, a nuestra identidad, a los mejores intereses del pueblo dominicano y a la lucha histórica de nuestros hombres y mujeres por una Patria libre e independiente”

Cuando se le preguntó a quién podría agradecer, dijo: “Agradezco a Dios por haberme dado esta vocación. Escribir ha sido para mí una verdadera salvación, una fuente de equilibrio, de disciplina personal, de poseer propósitos y objetivos definidos y claros en mi existencia. Agradezco haber nacido en la República Dominicana, y pertenecer a un pueblo que no se deja derrotar por la adversidad. Agradezco a mi hijito Eliam y a Yolanda por ser parte de mi vida y ser una inspiración permanente en mis esfuerzos. Agradezco haber tenido los padres y los hermanos cuyas vidas siempre han estado dedicadas al trabajo, al esfuerzo creador. Agradezco los amigos que he tenido y tengo. Agradezco haber sido educado en colegios de padres salesianos, jesuitas y escolapios. Agradezco ser un amante de la lectura, de la naturaleza, del conocimiento, del mar, del cielo, de los bosques y los ríos, de la belleza del mundo. Agradezco ser un hombre que aspira a que la existencia se viva a plenitud, siempre con un norte definido”.

 

Muchas de sus novelas y cuentos, por el ritmo y el ambiente psicológico y su tendencia al triller de cine, son adecuadas para llevarlas a} a gran pantalla, tópico sobre el cual dijo: » casi totalidad de mis novelas podrían llevarse al cine. Cito algunas: Los cinco bailadores sobre la tumba caliente del licenciado. Espera de penumbras en el viejo bar. Estas oscuras presencias de todos los días. La trilogía que culmina en la Manipulación de los espejos. Las calles enemigas, Sobre aves negras, cortes de media luna y lágrimas de sangre. Las siempre insólitas cartas del destino. En este sentido debo confesarte que a pesar del potencial que veo en estas novelas no he recibido hasta el momento ninguna oferta. Lo mismo digo de muchos de mis cuentos.»

Se le pregunta dice que eres mejor como narrador que como ensayista…qué crees?

“Las obras de imaginación (novelas, cuentos) y las de pensamiento (ensayos) se corresponden con géneros literarios diferentes. Por eso, el manejo de los temas, el lenguaje, la forma de estructurar unos y otros es diferente. La comparación no es posible. No se puede hablar del Harold Bloom ensayista y compararlo con Cormack Maccarthy, el novelista. Sí tengo entre mis planes escribir algunos ensayos de temas que me apasionan, pero eso no podrá ser por ahora. Solo este año debo publicar dos novelas y dos libros de historias. Podría hablarse hasta de una agenda muy apretada.

Marcallé es periodista y reflexiona de esta forma sobre su experiencia como tal: ”El periodismo sigue presente en mi vida. Del periodismo aprendí a ser observador. A no asumir una posición sin haber escuchado las voces contrarias.

Aprendí mucho de la diversidad de la existencia, tanto de la franqueza como de los propósitos no evidentes de las personas, pero principalmente de los políticos y de quienes ocupan posiciones importantes en la sociedad. El periodismo me dio la oportunidad de conocer todos los rincones del país, principalmente en sus momentos complicados y de gran intensidad”.

El Nacional

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