DOHA: ¿Sueño eterno?
Poco o nada se debate ya acerca de la necesidad de retomar las negociaciones comerciales multilaterales en el marco de la inconclusa Ronda Doha.
El discurso librecambista está siendo opacado por el impacto de la crisis financiera mundial que tuvo su epicentro dentro de la geografía económica norteamericana, rompiendo fronteras en septiembre del 2008 y expandiéndose sobre el resto del globo terráqueo.
Y aunque en la cumbre del llamado Grupo de los Veinte (G-20) celebrada semanas atrás en Chicago, Estados Unidos, se quiso sustentar un discurso de censura a las prácticas proteccionistas en el comercio mundial, la tozuda realidad demuestra que las economías industrializadas han levantado la bandera del proteccionismo.
La historia económica mundial recoge, de manera recurrente, un hecho: durante el advenimiento de las crisis el fantasma del proteccionismo se hace presente dentro del escenario catastrófico de las turbulencias financieras y las confrontaciones monetarias entre las grandes potencias. La Gran Depresión de 1929 alimentó la guerra comercial.
Ante la caída de la demanda interna los países desarrollados tratan de recomponer sus estructuras bancarias para garantizar el acceso al crédito de consumo, en tanto que las economías subdesarrolladas tocan todas las puertas disponibles para concertar préstamos internacionales (públicos o privados) para dinamizar la economía.
A finales del 2008 la opinión pública internacional veía a la agonizante Administración Busch haciendo causa común con la Unión Europea cuando se trataba de invocar la adopción teórica del libre comercio en la cumbre del G-20 celebrada en Washington. Pero la crisis económica echó por tierra esa retórica.
Y ahora, cuando se aprecian señales de una recuperación lenta e incierta a corto plazo, vuelve a pensarse en la necesidad de relanzar las negociaciones en la Ronda Doha, la cual fue inaugurada en el 2001 dentro del escenario de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El 2009 cerrará sin una convocatoria para avanzar en la Ronda Doha, pero todo apunta a que uno de los puntos centrales de la agenda económica internacional para el 2010 será el retorno a las negociaciones comerciales multilaterales.
¿Cómo ignorar que la OMC ha proclamado la Ronda de Doha como el camino para el desarrollo económico y social, dentro de un contexto internacional caracterizado por la exclusión y marginación de los países subdesarrollados?
La conclusión de la Ronda Doha podría impulsarse para el próximo año. Esa aspiración debería acompañada de una voluntad política para abordar el tema de la eliminación de los subsidios y de otras prácticas proteccionistas implementadas por el mundo desarrollado.
Ha llegado el momento de situar en su justo lugar el reinicio de las negociaciones comerciales multilaterales de la OMC.
