Opinión

Presencia económica

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El reloj de la crisis

  ¿Se podría afirmar que la crisis financiera que ha estado afectando desde mediados del 2007 a la economía global ya va de paso, siendo la manifestación recurrente de una fase depresiva del ciclo económico del capitalismo mundial?

Grave error sería asumir la naturaleza de los nubarrones monetario-financieros que todavía ensombrecen el panorama de la economía mundial como una crisis más. Tampoco basta con asimilar el desarrollo y expansión de lo que inicialmente se presentó como el estallido de una burbuja inmobiliaria.

La crisis se hizo sentir a partir del momento en que los precios de las viviendas cayeron por el suelo, al tiempo que se dispararon las tasas de interés (costo del dinero) colocando en una situación difícil de pago a millones de deudores hipotecarios.

Hacía alrededor de ochenta años que el mundo no era estremecido en sus cimientos económicos por una crisis de la magnitud. Ya existen registros de los billones de dólares y euros devorados por las operaciones especulativas en los principales centros financieros del mundo. Quizá algún lector podría pensar que la opinión precitada es propia de economistas pesimistas. Sin embargo, en la literatura financiera internacional se reconoce que desde los tiempos de la Gran Depresión (1929) el mundo no había experimentado los niveles de incertidumbre  que se registran hoy.

¿Cómo echar por la borda los juicios externados por el archiconocido especulador financiero Georges Soros,  norteamericano,  de origen húngaro, cuando afirma que la actual crisis económica  no podrá ser superada, sino en años?

¿Cómo ignorar las opiniones de Joseph Stiglitz y Paul Krugman, economistas laureados con el Premio Nóbel de Economía,   que anuncian una recuperación de la economía norteamericana para el año 2012/13?

Y es que la crisis financiera que tuvo su epicentro dentro del territorio  estadounidense es, en realidad,  una crisis del sistema económico capitalista. Se trata de una incuestionable crisis sistémica. Existe una inestabilidad del sistema  financiero en su conjunto, afectando a la economía real.

 Ahora se observan variaciones frecuentes en la cotización del dólar y del euro. También ajustes fiscales por parte de gobiernos europeos que acumulan enormes deudas contraídas para acudir al rescate de instituciones financieras colapsadas.

Grecia, Portugal, Irlanda,  España, Gran Bretaña, Alemania, entre otras, son economías que mantienen déficits fiscales que podrían superar el 100 por ciento respecto del Producto Interno Bruto.

El pasado fin de semana Islandia decidió, mediante referéndum,  no desembolsar  3 mil 900 millones de euros que los gobiernos del Reino Unido y Holanda tuvieron que pagar a los clientes del quebrado banco Icesave. Habrá que esperar las consecuencias de esa decisión. Nada, que al parecer el nuevo escenario de turbulencias monetario-financiero se ha trasladado a Europa, abrazando de esa manera a la economía global.

El Nacional

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