Aunque no logró el viernes el número de votos necesario para aprobar el Proyecto de Presupuesto Nacional y Ley de Gastos Públicos del 2009, se da por descontado que la bancada peledeísta en la Cámara de Diputados lo aprobará mañana en segunda lectura por vía de una mayoría simple. El Gobierno y el partido oficial desaprovecharon, sin embargo, la útil oportunidad de diseñar una ley presupuestal con el concurso de todo el abanico económico político y social como expresión de que se elaboraría un auténtico instrumento de desarrollo, con garantía plena de justa redistribución del ingreso y de equilibrio fiscal. El proyecto que seguramente aprobará mañana la Cámara de Diputados, ha sido hecho a imagen y semejanza del interés oficial, con inusitada vocación excluyente. Hay quienes creen que la nueva ley de gastos públicos otorgaría al Presidente mayor capacidad de maniobra para dirigir fondos a proyectos del exclusivo interés del Ejecutivo, mientras que áreas básicas del desarrollo como Salud, Educación y agua quedarían desprotegidas. Mientras tanto, el Congreso de nuevo ha actuado como sello gomígrafo, al aprobar un proyecto de Presupuesto Nacional con una mínima modificación.

