Insolvencia
La deuda, el gasto y el estancamiento de la economía han tornado a Puerto Rico una nación insolvente. Los casos de Grecia y la vecina isla, dos países que no pueden cubrir el pago de sus compromisos internacionales, no dejan de ser una señal de alerta para República Dominicana, sin importar que la economía crezca a un ritmo apoteósico. No como para que tenga que poner las barbas en remojo, pero sí para tomar las debidas previsiones.
El gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, reconoció que la deuda, que supera los 72 mil millones de dólares, es impagable, al tiempo de expresar su intención de procurar con acreedores y bonistas una moratoria negociada. La salida del meollo implicará severos ajustes, que traerán más desempleos y afectarán la calidad de vida de amplios sectores.
La crisis impactará en este país no solo por una potencial reducción en las remesas, dada la gran cantidad de dominicanos que viven y trabajan en la nación, sino por el impacto en el intercambio comercial. El caso es más que preocupante.

