Al revés
Grave error, si es como se dice que uno de los fines del viaje del canciller Miguel Vargas Maldonado al Departamento de Estado de Estados Unidos fue aclarar algún «malentendido» y dar «explicaciones» sobre las relaciones diplomáticas que República Dominicana acaba de establecer con China.
En vez de eso, el Gobierno debió protestar y rechazar de manera absoluta y tajante por el flagrante acto de intromisión del señor Robert Copley, encargado de Negocios de la embajada estadounidense aquí, al señalar que su país no está de acuerdo «con la manera y el momento» en que se establecieron esos nexos.
Esa intromisión en asuntos domésticos es aún más ofensiva porque fue cometida tras una audiencia concedida al diplomático por el Presidente de la República, que debió rechazar ese tipo de injerencia.
No hay ninguna razón para que una nación soberana se arrodille ante el poder imperial.

