Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Joven, hermosa, graduada con honores y con todo un mundo por delante. Pero a sus 28 años de edad y en pleno ejercicio de su profesión de ingeniera, Francina Hungría se ha convertido en un referente de la delincuencia que azota el país.

De la misma forma en que durante años se habló de Vanessa Ramírez Faña, la estudiante de Medicina de 18 años que fue muerta en junio de 2006 en Santiago, para despojarla de un celular, de esa misma manera se hablará, con dolor e impotencia, de Francina.

Delincuentes que huían tras cometer una fechoría le dieron un tiro en la cabeza, a causa del cual ha perdido un ojo y se teme que pueda quedar ciega, para despojarla de su yipeta. La tragedia, tan común como deplorable, ha servido para exponer el elevadísimo grado de inseguridad que prima en el territorio.

 Que la Policía capture y someta a los responsables es un imperativo. Mientras más pronto más tranquilidad. Pero el mayor imperativo es desmontar esa atmósfera que propicia que se malogre una vida por un celular, en que nadie, como Francina, esté seguro en ninguna parte.

El Nacional

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