Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El pueblo ha vuelto a demostrar que en su voluntad está su propio destino al hacer renunciar del poder, luego de 18 días de protestas, al obstinado dictador egipcio Hosni Mubarak. Lo que ocurrió en Tunez con la huida del dictador Ben Ali se  acaba de repetir en Egipto con la salida de Mubarak, pero sin que se haya apagado la chispa de la libertad que busca prender en otras naciones árabes. El respaldo del Ejército, de naciones como Francia e Italia, el apoyo que le había proporcionado Estados Unidos ni la represión en que se habían sustentado fueron suficientes para que Mubarak se mantuviera en el poder. La corrupción, la pobreza, el desempleo y el terror convocaron a los egipcios para decirle a Mubarak al cabo de 30 años en el poder ¡basta ya! El dictador hizo de todo y prometió de todo con tal de permanecer siquiera hasta siempre, pero el pueblo estaba decidido a echarlo, como en efecto ocurrió. Ahora se abre una nueva experiencia para los egipcios. Pero la determinación es una lección para todos los gobernantes. ¡Todos!

El Nacional

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