El ingeniero Miguel Vargas Maldonado parece haber escogido un mal momento para abrir las compuertas de la lucha interna en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Por más cierta que pueda ser incluso su denuncia de que sectores internos conspiran contra un buen desempeño de ese partido en las elecciones de mayo próximo. Los grupos que encabezan el expresidente Hipólito Mejía y Luís Abinader no han perdido tiempo en confrontarlo y responsabilizarlo de la suerte del perredeísmo. Lo más prudente hubiera sido que Vargas Maldonado dejara un tema tan conflictivo para abordarlo en otro momento y en otra instancia. Ha creado un innecesario alboroto al que los rivales del perredeísmo buscarán la forma de sacarle provecho. La apuesta al fracaso, de la que se ha dado cuenta en otras ocasiones, es una mala jugada que no sólo afectaría a Vargas Maldonado, sino a la organización. El sabrá las razones por las cuales aireó el conflicto, pero el momento no parece el más adecuado. Si algo conviene al PRD es la señal de unidad.

