Tras el cuadro que dibujó el presidente Leonel Fernández el 27 de febrero, en ocasión de la rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, se pensaba que la economía dominicana sería una de las últimas en ser afectada por la crisis. Tenía, como dijo el mandatario, que desplomarse el mundo. El calificativo de político restaba incluso razón de ser a las protestas sociales que paradójicamente han movilizado al Gobierno. Sin que el mundo se haya desplomado resulta, según el secretario de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, que el país va camino de una recesión como consecuencia de la tormenta financiera. Puede que sea ahora cuando el Gobierno se haya dado cuenta de los reales peligros del fenómeno. Sin embargo, lo importante no es el alerta sino las medidas para capear el vendaval. Como en todos los sitios se han tomado acciones para amortiguar los efectos sería bueno saber en qué consiste, si es que la tiene, la estrategia del Gobierno en ese sentido. Porque ya se admite que el país no es inmune a la crisis.

