El encuentro celebrado por los obispos de Haití y República Dominicana tiene una connotación que trasciende lo espiritual o religioso. Aunque sea tradicional, en el marco actual la conferencia constituye un eslabón para acercar más a los dos pueblos en la tarea de superar y enfrentar problemas comunes. Los obispos pueden hacer grandes aportes en ese sentido, sobre todo en lo que respecta a la necesaria mediación para limar asperezas. Una de las conclusiones fue un llamado contra la violencia que grupos haitianos han ejercido contra transportistas dominicanos. Pero ese llamado puede convertirse en instrumento para lograr que las autoridades tomen medidas para evitar las agresiones que han limitado las operaciones en la zona fronteriza. Los camioneros dominicanos temen pasar de Juana Méndez por la falta de seguridad en territorio haitiano. Es saludable que el XII Encuentro de las Conferencias Episcopales Dominicana y Haitiana haya tomado en cuenta los conflictos sociales que afectan las buenas relaciones entre los dos países.

