Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La verdad es que se presta a reflexión el desafío con que viajeros se exponen a transportar drogas, no simple gramos, sino grandes cantidades, por las terminales aéreas. Lo del espíritu suicida hay que descartarlo. Lo que traducen casos como el del joven que fue detenido cuando intentaba viajar a Nueva York  por el aeropuerto de Puerto Plata con nueve paquetes de cocaína es mucha confianza. Y esa confianza se debe a contactos bien enquistados en sectores influyentes dentro y fuera del país. Los golpes que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha propinado al narcotráfico, con el auxilio de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), es para que cualquiera lo piense muchas veces antes de arriesgarse a viajar siquiera oliendo a algún tipo de sustancia alucinógena. Pero viajeros como el joven Antonio Domingo Rojas Ortiz, de 22 años de edad, se arriesgan a jugársela, con tan mala suerte que son detenidos. Lo de la cocaína que inunda el territorio es harina de otro costal. La osadía de los viajeros es lo inquietante en este caso.

El Nacional

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