Al atribuir ciertos obstáculos a la crisis financiera global, el Banco Central no pudo evitar distanciarse del Gobierno en la respuesta a la queja del sector empresarial sobre la caída de la actividad económica. El Gobierno fue el que declaró que la nación estaba preparada para resistir los efectos de la crisis internacional.
La reacción del Banco Central tiene también su componente político cuando señala que antes que criticar los niveles de endeudamiento es preciso tomar en cuenta la caída de los ingresos fiscales a causa de la paralización de la producción de algunos sectores. Gracias a la estabilidad macroeconómica el Banco Central era la entidad con más autoridad para responder la filípica del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) en torno al incremento del gasto y la falta de dinamismo de la economía. Pero los argumentos con que lo hizo no han sido los más convincentes, sobre todo por el contraste con la realidad. Aunque la oleada que ha enfrentado al gobernador Héctor Valdez Albizu y al presidente del Conep, licenciado Lisandro Macarrulla, ni por asomo alcance la categoría de tormenta.

