Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Es saludable la disposición al diálogo expresada por el presidente de la empresa Barrick Pueblo Viejo sobre el órdago del Gobierno para renegociar el contrato de explotación de los yacimientos auríferos de Cotuí. Antes que envalentonarse o enrocarse en la seguridad jurídica, Manuel Rocha dijo, tras defender la inversión, que está presto para sentarse a la mesa del diálogo.

Se trata de una buena señal para evitar tensiones y confrontaciones innecesarias. De hecho, Rocha reveló que ha habido “acercamientos amigables con el Estado para analizar las inquietudes derivadas del contrato”.

Sin embargo, reiteró las limitaciones que dijo enfrenta el consorcio debido a compromisos asumidos con las entidades que financian el proyecto.  Negociar, por supuesto, no se reduce a reuniones mediáticas, sino a la decisión de las partes de llegar a arreglos a satisfactorios. Esa debe ser en todo momento la actitud de los ejecutivos de la Barrick en el diálogo a que dijeron estar dispuestos con el Gobierno en torno al contrato que tanto malestar ha causado en la población.

 

 

El Nacional

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