Después de la andanada de críticas por su muy prolongado alejamiento de la prensa local, el presidente Leonel Fernández almorzó el viernes con los periodistas que cubren el Palacio Nacional, y pudo comprobar que esos reporteros no muerden ni mucho menos son come-gente. La verdad es que esos comunicadores demostraron gran valía profesional al interrogar al mandatario sobre temas puntuales como la reelección, el expediente Figueroa Agosto, la promoción a su esposa como candidata presidencial, la segunda línea del Metro, su encuentro con el presidente Barack Obama, entre otros asuntos. La reunión del Presidente con los periodistas se produjo en la víspera de iniciar viaje de once días por Alemania, Francia y Estados Unidos, por lo que quizás se interprete como un simple acto protocolar para disipar el malestar que ha prevalecido entre los comunicadores por lo que se define como trato despectivo del jefe de Estado hacia la prensa local. Quiera Dios que ese almuerzo sea apenas el inicio de una nueva era en las relaciones del presidente Fernández con los periodistas, que solo aspiran a un trato igualitario frente a sus colegas extranjeros.

