TEMPE. Arizona (Del L.A. Times).- El contrato de 10 años y $240 millones de Albert Pujols vino con toda clase de incentivos, el uso de una suite de lujo y un contrato de 10 años de servicios personales que podría estar valorado por unos $10 millones adicionales.
No parece que incluya ningún trato especial de parte del dirigente Mike Scioscia.
Pujols, un tres veces jugador más valioso de la Liga Nacional que lideró a los Cardenales de San Luis a campeonatos en la Serie Mundial en 2006 y 2011, se unió a su nuevo club por primera vez este lunes, atrayendo una concurrencia como de 200 y a un gran contingente de periodistas mientras trabajaba en uno de los campos de abajo en el Tempe Diablo Stadium.
Antes de dar sus batazos contra el instructor de bateo Mickey Hatcher y fildear rodados salidos del bate del coach de tercera base Dino Ebel -todo bajo el ojo fijo del propietario Arte Moreno- Pujols causó un revuelo durante la reunión diaria de Scioscia con el equipo.
«Ya yo fui multado», dijo Pujols durante una conferencia de prensa después de su práctica ligera. «Mi teléfono sonó en el camerino».
¿La penalidad por su infracción? «Yo no la conozco», dijo Pujols con una sonrisa. «El no me lo ha dicho todavía».
Quizás era el practicar bajo el cálido sol de Arizona después de 2 meses y medio de prácticas de bateo bajo techo en San Luis, o quizás era el alivio de dejar atrás una tuburlenta temporada libre, pero Pujols pareció contento, sereno.
«El está feliz, está excitado, es como un chiquillo», dijo Chris Mihfield, el entrenador personal de Pujols por mucho tiempo. «El se siente confortable. El está en paz. Fue realmente una época difícil para él».
Pujols, de 32 años, admitió que no puede simplemente «virar la página y seguir adelante» desde San Luis, donde en 11 años él se convirtió en uno de los bateadores premier del béisbol, compilando una marca de .328, porcentaje de embasarse de .420, 445 jonrones y 1,329 carreras empujadas.
Pero si el primera base se sintió sentimental por dejar la única ciudad en que ha había jugado y una leal base de fanáticos leales a los Cardenales, lo escondió bien.
«Yo no puedo echar para atrás y sentirme apenado», dijo Pujols. «Es tiempo de moverme hacia adelante. Es tiempo para un nuevo capítulo de mi vida. No voy a estar mirando detrás de mi hombro y arrepentirme de la decisión que tomé».
Pujols arribó al campo una semana antes, al conducir su Mercedes negro al parqueo a las 7:15 a.m. este lunes. Para algunos, una estrella de rock entró al edificio.
«Yo sentí que me impactó una estrella», dijo el receptor Hank Conger. «Cuando uno de los mejores bateadores del beisbol de todos los tiempos entra a tu camerino y está en tu equipo, es difícil de describir. El aura, la presencia que trae es definitivamente diferente».
En cuanto al resto de esa primera impresión: «Me apretó mi mano y me mató», dijo Conger. «Tiene un fuerte agarre».
El lanzador Dan Haren, un compañero de equipo de Pujols en 2003 y 2004, dijo que los comentarios en el camerino son palpables.
«Yo no diría que estamos en el Miami Heat, pero se puede sentir la anticipación», dijo Haren. «La gente quiere ver lo que Albert puede hacer, lo que trae al equipo. Los fanáticos esperan muchísimo. Nosotros esperamos mucho. Ojalá que él produzca».
Para alcanzar su meta, los Serafines debeb ser mucho más que Pujols. Ellos van a necesitar gran pitcheo de lo que debe ser una tremenda rotación, consistente relevo y producción de toda la alineación.
«Se necesita un equipo completo para ganar una Serie Mundial», dijo Pujols. «No es un sólo jugador que va a acarrear un equipo de pelota. Las expectativas son realmente altas. La cosa principal es mantenerse saludable».
EN NUMERO
445
Jonrones
Cifra disparada por Pujols en sus primeras 11 campañas en Las Mayores.

