Opinión

PUNTOS… Y PICAS

PUNTOS… Y PICAS

El inicio de un nuevo período calendario abre un abanico de expectativas personales y colectivas respecto al 2012, que en el país tiene características particulares por ser año electoral. La situación económica internacional también gravita en el ámbito local y se convierte en condimento de las aspiraciones de la población y de la respuesta esperada por parte del gobierno bajo el esquema teórico del proclamado Estado social y democrático de derecho.

El futuro no es previsible. Pero, pueden proyectarse acontecimientos potenciales a partir de comportamientos previos, junto a la tendencia vernácula de protagonismo político, uso de recursos públicos en asuntos ajenos al interés común y hegemonía del personalismo sobre la institucionalidad.

El año recién nacido será de derroche y constreñimiento, en raro comportamiento motivado en electoralismo local de cara a las votaciones del 20 de mayo y en la economía externa que influye en ejecutorias gubernamentales condicionadas en principio por empréstitos foráneos.

Los primeros cinco meses, es previsible, estarán marcados por la campaña política, que proporciona insumos suficientes para un reavivamiento económico, aumento del dinero circulante y uso de recursos para alimentar el clientelismo partidista y el paternalismo que aniquila la institucionalidad.

La libertad que tendrá el gobierno para manejarse con el presupuesto sin controles impuestos por el Fondo Monetario Internacional será estimulante para apoyar los planes de continuismo partidista y alejarán a las autoridades de disciplina en el gasto público.

Después de esa potencial tempestad atizada por el proselitismo, vendrá la calma forzada por las circunstancias económicas y vaticinios de expertos sobre el reflejo local de las dificultades financieras internacionales que se manifestaron en Europa y Estados Unidos.

Las acciones de gobierno en transición de mayo a agosto serán una sorpresa y dependerán si el partido gobernante es o no desplazado del poder, y probablemente, luego del derroche de campaña y para disciplinar la economía se imponga una reforma tributaria sin dificultad legislativa.

Ante esas expectativas, el buen juicio aconseja prudencia personal en este 2012 y guardar harina para después de mayo, como sentencia el refranero.

El Nacional

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