¿Cambio o continuismo?
El período constitucional iniciado ayer comporta características destacadas que generan perspectivas inmediatas del ejercicio político y vida democrática, si se trata de cambio de gobierno, estilo presidencial o continuismo.
La Constitución dispone que las cámaras legislativas se reúnen en Asamblea Nacional el 16 de agosto cada cuatro años para iniciar período de gobierno con juramentación y toma de posesión de autoridades del Poder Ejecutivo en este sistema presidencialista.
Previamente, senadores y diputados se reúnen por separado para elegir e instalar bufetes directivos de estos órganos del sistema bicameral y abrir la segunda legislatura ordinaria del año.
En paralelo, en los ayuntamientos son constituidos gobiernos locales con juramentación de alcaldes, vicealcaldes, regidores, directores y vocales de distritos municipales en más de 150 localidades, con alternancias notorias en control político de esos órganos de administración pública.
El Partido de la Liberación (PLD) entra a su año 17 de gobierno central y 13 de continuidad con estreno del segundo mandato consecutivo del presidente Danilo Medina, que marca precedente por cuanto tras el ajusticiamiento del tirano Trujillo ningún partido había permanecido tanto tiempo seguido en control de casi todos los poderes.
¿Hay cambio? Evidentemente que no, a lo sumo hubo en 2012 de estilo presidencial, pero el régimen es el mismo y ahora “con más fe” como dice el populacho, lo cual marca el continuismo que por el creciente dominio de estructuras formales de poder se acerca al peligrosos totalitarismo.
¿Esto es positivo? Sin dudas, no. Sobre todo porque en el último cuatrienio se comprobó que no se continuó “lo que estaba bien” ni se corrigió “lo que sigue mal” aunque si cada día es notorio “lo que nunca se ha hecho” en inseguridad ciudadana, corrupción administrativa y deterioro institucional. Pueden ocurrir cambios cosméticos, no de fondo, dentro de legalidad formal derivada de elecciones.

