Opinión

Puntos… y picas

<P>Puntos… y picas</P>

La masiva manifestación de apoyo a Leonel Fernández en espectacular acto montado en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo, a contrapelo de la Constitución (cuya letra impide su repostulación), tiene lecturas interesantes, mensajes entrelíneas y recuerdos de tiempos políticos superados.

 Hacia dentro del Partido de la Liberación (PLD) fue una ratificación del liderazgo indiscutible de Fernández, otra forma de evidenciarse como dueño y usuario del poder aplastante, para que los adversarios internos, con Danilo Medina a la cabeza, no lo olviden.

A sus opositores externos, sobre todo del Partido Revolucionario (PRD) que realizaron el 6 de marzo su convención con casi un millón de concurrentes, el acto del pasado domingo les  dice que el “apoyo” a Fernández duplica  los votos de sus contrarios.

A los “opinadores públicos autorizados”, a la sociedad civil y a teóricos del derecho constitucional, Fernández les dice que el mayor efecto vinculante de la adulación y culto a su persona no es jurídico, sino político, y que la presión mediática y partidista la hace sentir para su provecho.

A los “mayores de edad” que vivieron la tiranía, les recuerda que así como San Cristóbal y Navarrete parieron hijos trascendentes que se adueñaron del poder y lo usaron a su antojo, Villa Juana también tiene su prohombre, moderno, en el siglo de la información y la comunicación.

Al pueblo, con la clase media vapuleada, y la masa pobre alimentada por el clientelismo  y que piensa con el estómago, le recuerda que sigue siendo verdugo de unos y mesías de otros, dueño del maná que derrama en cada proceso proselitista.

El mensaje entrelineado en el acto “repostulacionista” es que la Constitución es papel que soporta el ideario de la imaginación democrática, porque la praxis no descuida recurso público ni inventiva política para allanar camino al continuismo que estropea el real avance institucional.

Rememora la Era de Trujillo con la adulonería al clímax, insuflada en el tuétano del pueblo y puede decirse que ni recogiendo firmas podrán repostular a Fernández en 2012.

El Nacional

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