El sicario Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito) tuvo la “suerte” de que en dos ocasiones los jueces emitieran sentencias a su favor para obtener la libertad, e incluso fue libertado en una ocasión, antes de que fuera condenado a 30 años de cárcel por la muerte de un español en el municipio de San Cristóbal.
Castillo Paniagua corrió con suerte cuando el 16 de enero de 2009 fue apresado junto a otro por la muerte del español Adolfo Justo Cervantes Arellano (Waikiki), quien en ese entonces era investigado por el asesinato del teniente del Ejército Nacional, Guillermo Tejeda Kranwinkel, ocurrida en marzo de 2008, hijo del periodista Guillermo Tejeda.
En esa ocasión solo lo conocían con el apodo de Raffy, pero los medios de comunicación lo bautizaron con el mote de Quirinito, debido a que es sobrino del narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo.
Las autoridades lo apresaron junto a un repatriado de Estados Unidos, de nombre Jovanny Antonio Padilla Santiago, quien también se hacía llamar Margaro Morel Otaño y Rumaldo Fernández. Los dos fueron acusados del asesinato del español Cervantes Arellano (Waikiki).
Según el expediente acusatorio, los dos admitieron a los agentes de Investigaciones Criminales de la Policía haber cobrado la suma de US$30 mil, para cometer el crimen en contra del español.
La suerte
En instrucción, su caso fue conocido en San Cristóbal, el 14 de marzo de 2009, por la juez Regina Carvajal Vizcaíno, quien dispuso su puesta en libertad mediante el pago de una fianza de 3 millones de pesos, presentación periódica por ante el Ministerio Público e impedimento de salida del país.
Sin embargo, el Ministerio Público no lo puso en libertad, bajo el alegato de que lo estaba investigando por el secuestro de un empleado de la empresa Tricom y por la muerte a tiros del primer teniente del Ejército Tejeda Kranwinkel.
La negativa del Ministerio Público lo obligó a elevar un recurso de hábeas corpus, bajo el alegato de prisión irregular, logrando que el 18 de enero de 2010, el Juzgado de Atención Permanente del Distrito Nacional ordenara su inmediata puesta en libertad.
Dicho tribunal estableció que el Ministerio Público desacató la sentencia de libertad a su favor, por lo que dispuso que fuera inmediatamente libertado.
El tribunal adoptó la decisión durante el conocimiento de un recurso de hábeas corpus, elevado por los abogados Freddy Castillo y Ruddy Polanco, quienes argumentaron ilegalidad de prisión, por no haber una orden escrita y motivada de una autoridad competente que dispusiera su arresto por los dos últimos hechos.
En esa ocasión, el tribunal estableció que se comprobó la ilegalidad de la prisión, toda vez que su apresamiento sobrepasó las 48 horas que establece el Código Procesal Penal Dominicano, sin que un juez competente ordenara su arresto.
En su resolución, el tribunal también valoró el traslado del recluso, sin excusa, y el hecho de que el Ministerio Público había solicitado a un tribunal de San Cristóbal que el reo fuera dejado “bajo custodia”, cuando esto no es una medida de coerción.
Finalmente, el Ministerio Público lo dejó en libertad, pero más tarde lo reapresó, el 05 de febrero de 2010, cuando se presentó por ante la Fiscalía de San Cristóbal a firmar el libro de presentación periódica, lo que motivó que su madre María Paniagua Román acusara al Ministerio Público y a la Policía, de querer atentar contra la vida de su hijo.
Sentencias
Castillo Paniagua (Quirinito) luego fue enviado a juicio de fondo por el asesinato del español Cervantes Arellano (Waikiki) y condenado a 30 años de cárcel.
La sentencia fue evacuada por el Tribunal Colegiado de San Cristóbal, quien lo encontró culpable del asesinato de Cervantes Arellano (Waikiki), quien fue ultimado de varios balazos cuando llegaba a su residencia localizada en el sector Madre Vieja Sur, de San Cristóbal, en septiembre del año 2008.
Por el hecho, las magistradas Luz del Carmen Matos, jueza presidenta; Emilki Jáquez y Biulkis Milanés, miembros, también condenaron a cinco años de prisión a Giovanny Antonio Padilla Santiago, al ser encontrado culpable de complicidad.
Más “suerte”
La sentencia en contra de Castillo Paniagua (Quirinito) fue apelada por éste y en segundo grado logró, en junio de 2011, que la Corte de Apelación de San Cristóbal le anulara la condena y ordenara la celebración de un nuevo juicio, partiendo desde cero.
Otra vez más “suerte”
El nuevo juicio le fue celebrado en Baní, partiendo desde cero, en donde logró que el Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia de esa jurisdicción le rebajara de 30 a 20 años la condena.
Sin embargo, esta decisión también fue apelada, por lo que el caso retornó a la jurisdicción de San Cristóbal, en donde de nuevo, La Cámara Penal de la Corte de Apelación lo sentenció de nuevo a 30 años de cárcel, decisión que luego fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia.
Y sigue la “suerte”
Castillo Paniagua cumplía la condena de 30 años de cárcel en la Cárcel de Najayo, San Cristóbal, en donde logró que por razones de “salud” lo enviaran a San Francisco de Macorís, para que estuviera cerca de su familia.
En San Francisco de Macorís, Castillo Paniagua (Quirinito) corrió con mucho más suerte, en vista de que logró que la juez de Ejecución de la Pena, Aleyda Jiménez Acosta, le cambiara el régimen de cumplimiento de la pena por prisión domiciliaria.
De esa manera logró que fuera enviado a su casa, con su esposa como garante, en donde días más tarde fue declarado muerto, sin que hasta la fecha se sepa si es cierto.
La investigación
El caso es investigado de manera paralela por la Procuraduría General de la República a través del procurador adjunto Bolívar Sánchez y por inspectores del Consejo del Poder Judicial.
A pesar de los esfuerzos, ninguna de las dos instituciones ha podido determinar si está vivo o muerto. Trascendió que más de una decena de personas ha sido investigada, sin que se tenga nada concreto.
Se supo que el Consejo del Poder Judicial podría suspender en los próximas días a dos jueces por el caso.

