SANTIAGO. La medida de eliminar policías acostados, como forma de ahorro de combustibles, anunciada por el presidente Leonel Fernández en septiembre del 2005, no se ha cumplido en esta ciudad y muy por el contrario existen cada vez más esos muros reductores de velocidad.
En barrios y urbanizaciones de aquí es creciente el número de policías acostados ante la mirada indiferente de los departamentos de tránsito municipal, el Ministerio de Obras Públicas y la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet).
Vecinos de los Cerros de Gurabo se han quejado por la colocación allí de muros reductores de velocidad tan altos que el piso de los los vehículos choca.
En Paseo del Prado han colocado cinco policías acostados en una pendiente pronunciada.
