Los Partidos de la Liberación Dominicana y Fuerza del Pueblo han anunciado la juramentación masiva de miles y miles de jóvenes como miembros de esas entidades políticas, lo que la población asume como un engaño politiquero del liderazgo de ambas organizaciones.
Como un monumento a la demagogia lo tipifica mucha gente del pueblo, porque la juventud no tiene sus cabezas tan vacías para afiliarse a dos partidos (padre e hijo) de tan cuestionable historial de sus 20 años de gobierno. Y si fuere verdad estaríamos en una potencial amenaza de los bienes e institucionalidad del país, gravemente afectado por sendas administraciones de gobierno.
De ser cierto lo anunciado por el PLD y FP, la juventud estaría tomando un rumbo equivocado contra los jóvenes y contra el país, tratándose de los dos periodos gubernamentales más corruptos de las últimas tres décadas.
Además en 1996/2000 fuimos heridos con la privatización de bienes del Estado que hoy pudieran ser prósperos, producir miles de empleos y sumar grandes recursos al erario, como fueron Molinos Dominicanos, el Consejo Estatal del Azúcar, la Corporación Dominicana de Electricidad.
Tomemos como ejemplo el éxito con que opera todavía el Central Romana, orgullo de sus trabajadores, de sus patronos y de su localidad.
Con el dinero ordeñado al pueblo durante 20 años de gobernanza del PLD y lo ordeñado en otras gestiones de gobierno se puede costear otra República Dominicana, tal como estableció la exdirectora de la Cámara de Cuentas, Licda. Licelot Marte de Barrios. Los adultos estamos en deuda con la juventud, por los malos ejemplos que hemos dado, sobre todo con el saqueo y robos al Estado, hecho o apoyado desde el gobierno del mismo Estado.
Si uno de los dos PLD ganara unas elecciones presidenciales venideras y la juventud fuera parte importante de esas estructuras partidarias la nación estaría amenazada a un pillaje generalizado del que nada ni nadie quedaría exento de ser víctima.
Es saludable y necesario que la juventud participe de la política vernácula, pero desde lo más sano y honesto que tengamos en el pueblo y entre los partidos políticos, pues del crecimiento de la perversidad estamos hartos y hasta asustados e indignados porque los partidos y la política mal llevada son corresponsables de los males que estamos viviendo debido a la cuestionada conducta que han exhibido al correr del tiempo, el alto y medio liderazgo de los partidos políticos salvo las consabidas excepciones.
Todas y todos debemos exigir a los partidos políticos tolerancia cero a la corrupción y la impunidad, que como la garrapata son chupa sangre del pueblo. Hay que apoyar la incursión de la juventud en la política partidaria pero orientarle una conducta sana, honesta, transparente, decente y de amor a la patria, al trabajo, a la familia y a Dios.
Por: Lic. Santiago Martínez

